Paul Saxton
Los terroristas que destruyeron las Torres Gemelas del Centro Mundial del Comercio, atacaron el Pentágono, provocaron la caída de un avión comercial en Pennsylvania y mataron a miles de personas la mañana del 11 de septiembre, creyeron que cambiarían al mundo para siempre.
Cambiaron al mundo, sí, pero de un modo que nunca pretendían.
Donde los terroristas querían dividir y destruir, el mundo, por el contrario, se unió para crear una coalición contra el terrorismo. Cuando los terroristas intentaron sembrar la duda y el temor, el mundo respondió con compromisos, valentía y determinación. Cuando los terroristas imaginaron que podrían ocultarse, la coalición los está sacando de sus madrigueras y los llevará ante la justicia.
Ya han pasado cien días desde los ataques terroristas, cien días desde que el mundo unió fuerzas para eliminar al terrorismo. Juntos, la coalición ha hecho uso de su poderío militar para perseguir y eliminar a los terroristas en Afganistán. La coalición actuó en conjunto para cortar el flujo del financiamiento terrorista en todo el mundo y para dificultar su paso sigiloso por las fronteras para llevar a cabo sus planes homicidas.
A pesar de que los objetivos militares de la coalición aún no se han cumplido a cabalidad, se ha logrado mucho en estos primeros cien días. Afganistán está nuevamente en manos de los afganos que quieren a su país; la ayuda humanitaria, interrumpida por los talibanes, nuevamente fluye hacia el pueblo afgano; las niñas retornan a las aulas; las mujeres son libres para salir de sus hogares; las viudas pueden proveer el sustento a sus familias; los niños pueden nuevamente jugar con sus cometas; nuevamente se oye música en las calles; los niños pueden jugar fútbol otra vez.
Quizá, lo más extraordinario de todo, en desafío a la historia y con la colaboración de las Naciones Unidas y la comunidad internacional, los afganos han hecho a un lado sus diferencias para definir un gobierno interino y trabajar juntos para reconstruir Afganistán. La mujer afgana retomará su lugar justo en el gobierno, y el pueblo afgano nuevamente se gobernará a sí mismo.
La red terrorista en Afganistán ha sido desmantelada, pero aún resta mucho por hacer para asegurarnos de que nunca puedan lanzar su campaña de destrucción en el mundo nuevamente. La eliminación de Al-Qaeda y otros grupos terroristas no será rápida ni fácil; sin embargo, así nos tome una semana o un año o una década, los terroristas serán llevados a la justicia.
La guerra contra el financiamiento terrorista es uno de los principales éxitos en la guerra contra el terrorismo. Las agencias de ejecución de la ley en países de todo el mundo vienen contribuyendo al éxito de la guerra contra el terror mediante el intercambio de información para poder aprehender a los terroristas antes que ataquen. No obstante, queda aún mucho por hacer. La Resolución 1373 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada el 28 de septiembre, requiere que todos los países adopten y apliquen medidas de amplio alcance contra el terrorismo, especialmente las dirigidas a suprimir el financiamiento de grupos terroristas y a mejorar la cooperación internacional destinada a frenar la libertad de movimiento de los comandos terroristas. Estados Unidos está dispuesto a trabajar con países socios para el cumplimiento de estos objetivos.
Asimismo, las doce convenciones de las Naciones Unidas contra el terrorismo constituyen los cimientos de la respuesta de la comunidad internacional ante la amenaza terrorista. Todos los estados deberían ratificarlas y aplicarlas.
Gracias a las acciones de la coalición en Afganistán, la asistencia humanitaria es hoy transportada a lugares donde los afganos la precisan más. Se han reabierto los puentes y carreteras hacia los países vecinos y desde ellos, y, con la caída de los talibanes, los trabajadores de la asistencia humanitaria internacional han retornado a Afganistán. Para que sobrevivan, se debe alimentar durante todo el invierno a millones de afganos que enfrentan la hambruna debido a largos años de guerra civil, sequía y el desgobierno Talibán. Si bien Estados Unidos es el mayor donante individual de ayuda humanitaria a los afganos, muchos otros países también cooperan en la provisión de alimentos que salvarán vidas afganas en los meses por venir.
El presidente Bush hizo un llamado al pueblo y a los niños norteamericanos para que abran su corazón y traten de llegar al pueblo y niños de Afganistán. Envíos de asistencia médica, incluyendo útiles escolares, ropa y regalos están en estos momentos en camino a Afganistán. En medio de este flujo de cariño humano hay carpas para el invierno, chaquetas de invierno y 10,000 paquetes con regalos de los niños norteamericanos a los niños afganos, con gorros, calcetines, cepillos de dientes, cepillos para el cabello, caramelos y juguetes, que darán alegría a aquellos niños que han sufrido tan terribles infortunios.
Los terroristas creyeron que iban a cambiar al mundo. Pero, nunca pudieron haber imaginado el modo en que el mundo se unió después del 11 de septiembre. Aquellos que ejecutaron los crímenes terroristas del 11 de septiembre galvanizaron a la comunidad internacional y unieron a los países del mundo, un mundo unido por la determinación de eliminar la amenaza del terrorismo de una vez y para siempre.
En estos cien días después del 11 de septiembre, la coalición contra el terrorismo ya ha logrado lo que muchos creyeron imposible. Sin embargo, aún queda mucho por hacer y no hay vuelta atrás. Y al final, el mundo saldrá victorioso sobre el terrorismo.
El autor es Encargado de Negocios de la Embajada de los EE.UU. en Nicaragua.