Violeta Reyes de Padilla*
“El Señor viene con esplendor a visitar a su pueblo con la paz y a comunicarle la vida eterna” (Mc. 13, 34-37).
Otra vez, señor, esperamos tu nacimiento. estamos ansiosos por recibirte en nuestros corazones y que derrames en ellos el don del amor que sólo tú puedes dar, ya que eres el amor mismo y nos amas tanto que te hiciste hombre para enseñarnos un caminar en el amor.
Niño Jesús, quiero hacerte mis peticiones, pero antes quiero darte las gracias por todo lo que nos regalaste este año. Vi cómo actuaste en América; sentí tu mano providente moverse sobre el ajedrez del mundo, moviendo las piezas necesarias para enderezar el rumbo de la humanidad que caminaba al precipicio. Hoy hay esperanza, hoy el mundo ha cambiado y ha realizado que no puede caminar sin ti. Es cierto que tuvimos un golpe muy grande, que nos sentimos tambalear pero tú te habías anticipado eligiendo un hombre recto y respetuoso de tus leyes para que gobernara al país más poderoso de la tierra. También a nosotros nos hiciste el regalo de saber escoger otro hombre intachable para que gobernara nuestro país.
Divino Niño: hace dos mil años naciste en una cueva donde algunas veces pernoctaban pastores y animales y tu cuna fue un pesebre. Quisiste darnos ejemplo de vida enseñándonos a ser humildes y desprendidos de las cosas materiales y que vale más amar y ser amado antes que el tener. Tú naciste en la pobreza más absoluta, pero fuiste recibido con inmenso amor.
Mi principal petición, Niño Dios, es por la familia. A la familia la han relegado a segundo término, nadie dice vamos a proteger la familia sino que primero están los derechos de los niños… pero, si los niños no tienen un hogar que los proteja, un niño o una niña sin familia es un niño o una niña problema, y por eso hay tantos niños en la calle pidiendo, drogándose y prostituyéndose. Eso es temible, y por más ayuda que se les dé seguirán proliferando hasta que no haya una institución que los acoja. Niño Dios, te pido que hagas ver a los gobiernos del mundo que deben proteger la familia, que se den cuenta de que la familia es la base de la sociedad, de las familias salen mujeres y hombres sanos, fuertes y seguros de sí mismos que llegarán a ser pilares fuertes de nuestras ciudades y naciones.
Dos peticiones más te haré, Niño Jesús, y es que se creen fuentes de trabajo para que todos puedan vivir decentemente y que la paternidad sea responsable. Un hombre escasamente puede mantener una familia, y muchísimos tienen hasta tres… ¿Cómo vivirán las otras dos? Seguramente en la miseria.
Niño Jesús, quiero que bendigas a Nicaragua y a los que conforman el nuevo gobierno. Que los ilumines y guíes para que busquen la justicia, la paz y el bienestar del pueblo nicaragüense.
* La autora es miembro activo del ONG: ANIMU.