Eddy Martínez [email protected]
En nuestro desventurado país es normal que se enfrenten en conflictos permanentes el interés politiquero con la equidad. Lo justo a veces es tan difícil de alcanzar cuando hay una búsqueda por una ventaja económica, social o eminentemente política. La justicia es lo que todos buscamos cuando se nos ha lesionado un interés personal que no sea mezquino o egoísta.
Justicia en palabras sencillas significa dar la razón a quien la tiene porque así lo demostró ante una instancia que conoce del asunto. Esa razón debe ajustarse a la verdad, al espíritu de lo aceptable, a una clara conciencia. Sin embargo entre la política y la justicia existe una relación indisoluble porque históricamente la segunda existe gracias a la política, pero ambas no pueden existir independientemente: No se concibe un Estado como poder político sin un Poder Judicial que administre justicia. Esta administración judicial es tan necesaria para que la sociedad se desarrolle dentro de un respeto a la persona y sus bienes, pero también sirve para resolver conflictos entre los mismos políticos pues es imprescindible para la sociedad que se mantenga un equilibrio.
Los seres humanos cuando inventamos el Estado como forma organizativa del poder público ya teníamos normas consuetudinarias para vivir en colectividad. Estas normas se transformaron en reglas escritas y creadas por los representantes del aparato estatal para que fueran observadas en su cumplimiento por todos los individuos socialmente aceptados, no podemos entonces procurar violentar el equilibrio que la política y la justicia mantienen en nuestras relaciones pero sí debemos repudiar que la política haga uso exagerado de la justicia para su propia conveniencia. La justicia no debe ser absorbida y mancillada por el arte politiquero, no puede someterse a intereses personales de ideologías partidarias, debe procurar resolver los litigios en base a lo que considera justo debidamente comprobado.
La justicia es en términos metafísicos una utopía. Es una esperanza del ser humano que por su naturaleza débil frente a las riquezas del mundo material se deja llevar por su propio bienestar lo que nos conduce a la manipulación del Derecho puesto que las mentes de los gobernantes y de los que administran justicia interpretan las normas jurídicas según les sean favorables o no al interés político al que deben quizás su nombramiento, lo que es natural, es parte de nuestra evolución humana, jurídica y de subsistencia en este mundo, lo que inclusive podemos afirmar que sirve de equilibrio social.
Por las razones anteriores y por muchas más, es que el simple ciudadano no ve con buenos ojos al Poder Judicial de una Nación, ya que la justicia como producto de la falta de voluntad política, se vuelve inalcanzable para él. Dignificar la justicia es una tarea difícil, es un acto de concientización personal, es una necesidad sentida por todos los ciudadanos.
Abogado y Notario.