La crisis se asoma

Douglas [email protected]

El principal ingreso de Nicaragua

está en peligro. Si persiste la contracción en la economía de Estados Unidos miles de hogares nicaragüenses sufrirían la reducción de sus entradas de dinero por remesas, que les envían familiares desde la nación del norte, pero habría que preguntarse si estamos preparados para una crisis mayor de la que hemos padecido hasta hoy.

Son unos 800 millones de dólares los que llegan a Nicaragua cada año por remesas familiares y es por eso que en muchos hogares han tenido algo que comer, ante el asombro de algunos vecinos, con mejores posibilidades, que se preguntan con frecuencia: ¿Cómo hace esa gente para vivir, si ganan tan poco?

Del total de remesas, por lo menos 600 millones de dólares proceden de Estados Unidos. Es más de lo que Nicaragua percibe por las mercancías que vende a otros países y podemos percatarnos de la fragilidad económica de nuestra nación, donde la mano de obra se ha convertido en el principal producto de exportación.

¿Acaso las elecciones del 4 de noviembre próximo pueden abrir nuevas posibilidades económicas a Nicaragua? Es difícil. Como sostiene un amigo, los empresarios son los únicos que pueden sacar a este país de la ruina, no los partidos políticos. La realidad nos muestra que quienes han llegado a gobernar se concentran en planes de cuatro o cinco años, mientras los empresarios pueden planear a largo plazo y con sus inversiones aumentar el empleo y otras ventajas para la población.

Sin embargo, los empresarios con más capital se han mostrado temerosos de los desequilibrios políticos que, por más de dos décadas, nos mantuvieron en conflictos militares, razón por la que suelen invertir en negocios de menor riesgo, más de servicios, que dejan al país menos beneficios que la producción exportable.

Por eso, al surgir la posibilidad de que Daniel Ortega vuelva a gobernar Nicaragua, vemos que la empresa privada actúa con reservas y la economía local se contrae, porque muchos evitan invertir más, aún en los negocios de poco riesgo, esperando ver qué sucede después del 4 de noviembre.

Mientras tanto Nicaragua pierde competitividad y es lamentable que ni en el área centroamericana puede conseguir ventaja con sus exportaciones, porque compra más de lo que vende. Es un país que hace mal negocio y pierde en vez de ganar, porque sus ingresos totales por exportación apenas superan los 500 millones de dólares y sus gastos por importaciones están arriba de mil 500 millones.

El gobierno anda preocupado por negociar tratados comerciales, por abrir nuevos mercados. Pero de nada sirve abrir mercados, si no sabemos producir, dijo un economista. En consecuencia, los zapatos importados se venden más que los nacionales, no por razones de precio, sino porque aquéllos están mejor diseñados y elaborados. Eso sólo se resuelve con inversión.  

Editorial
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