Masaya en su 162 Aniversario

Mario Sandoval

El 2 del corriente mes de septiembre, la Villa Fiel de San Fernando de Masaya, título dado por su majestad el Rey Español Fernando VII, cumplió el 162 aniversario de ser elevada a la categoría de ciudad, por Decreto de Ley Legislativa del 2 de septiembre de 1839, bajo la administración de don Joaquín de Cosío, Jefe de Estado Interino, originario de El Viejo. Los conquistadores españoles le pusieron San Fernando en honor al Rey Fernando El Católico, y Masaya, por su nombre nativo.

El terremoto del 7 de julio del año pasado le causó daños irreparables en su estructura física, sobre todo en las casas de taquezal, en las casas y templos de adobe. Pero como dice el refrán “No hay mal, que por bien no venga”, la ciudad de Masaya ha cambiado su fisonomía; las viejas casas de taquezal y adobe han sido sustituidas por modernas construcciones de concreto y zinc, algunas de dos pisos, que pintadas le dan a Masaya un aspecto diferente de ciudad moderna.

Masaya está embellecida por 12 parques. El 150 Aniversario, a la entrada principal de la ciudad, teniendo en el centro al Volcán Masaya, rodeado de placas con los nombres de los barrios originales; Parque Rubén Darío, con un pequeño Obelisco, el cual en la parte alta tiene una águila con las alas extendidas, debajo está la efigie de Darío, luciendo boina vasca, y en la parte baja tiene a Leda con el cisne mitológico; Parque 3 de Junio, teniendo en una parte una cancha de básquetbol, la cual se encuentra llena de jóvenes que han formado varios equipos; parque Rigoberto Cabezas, con busto del insigne reincorporador de la Mosquitia, luciendo además los Bustos del historiador Jerónimo Pérez y del tribuno Alejandro Bermúdez; Parque de San Juan, con busto del ilustre periodista masayés don Juan Ramón Avilés, propietario y director del anterior Diario La Noticia; Parque Central Julio César, en honor al excelso humanista doctor en Medicina, con su elegante Kiosco, teniendo arriba la estatua de Venus, diosa mitológica del amor, un Busto a Rubén Darío, de material y pedestal de mármol mexicano, teniendo gravado en bajo relieve en bronce el poema de inspiración filosófica “Lo Fatal”. Este monumento fue donado hace más de 20 años por un coterráneo que reside en México de donde lo trajo. Parque a la Madre, en el barrio San Miguel, arrullando en sus brazos a un niño, la abnegada progenitora de nuestras vidas, con la leyenda: “A la Madre en su Grandeza sólo le es igual su Madre”. Parque La Reforma, en dicho barrio; Parque Vega Matus, con busto del insigne compositor nacional, Alejandro Vega Matus, Gloria del Pentagrama Nacional, habiendo recibido en vida la Medalla del Congreso Nacional; Parque del Centenario, inaugurado el 2 de septiembre de 1939, con un Obelisco conmemorativo que fue destruido por el terremoto; Parque Pedro Joaquín Chamorro en la Plaza de San Sebastián, Barrio Monimbó.

El Malecón que bordea La Laguna de Masaya, desde donde se pueden apreciar los volcanes Masaya y Santiago, y las bellas puestas del sol, con sus arreboles reflejándose en la Laguna los colores crepusculares, dando una vista encantadora. El Malecón es concurrido por parejas de enamorados, turistas y niños que disfrutan de los juegos infantiles. Al final del Malecón con más de 300 metros de largo está el Estadio “Roberto Clemente”, el segundo después del Estadio Nacional “Denis Martínez”.

Monimbó es la Cuna, y Masaya, la Capital del folclore nicaragüense, ya que las fiestas patronales de San Jerónimo, su Santo Patrón, duran tres meses, reviviendo la cultura de sus viejas raíces ancestrales, con los Torovenados, Agüizotes Monimboseños y Agüizotes Jurídicos, —formados por abogados—, Los Diablitos, Baile de Negras, de Inditas, de Húngaras y Bailes de Fantasía de niños y jóvenes dirigidos por las Escuelas de Danza folclórica que son todo un espectáculo de arte, lujo y armonía, únicos en Nicaragua, bailando al son de sonoras y melodiosas marimbas que simbolizan el espíritu vibrador de Masaya.

El autor es escritor y abogado   

Editorial
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