Julio Ignacio Cardoze*
El ataque terrorista que destruyó las torres Gemelas en Nueva York y parte del Pentágono en Washington, no fue contra EE.UU., ni sus políticas, fue un crimen contra la humanidad y la civilización. Quienes hicieron eso, nos atacaron a todos los que vivimos en libertad y queremos democracia. El crimen fue contra la forma de vida occidental, republicana y democrática.
Asesinaron a ciudadanos libres, civiles e indefensos, que se encontraban en ejercicio de su libertad. En los regímenes totalitarios, especialmente en los fundamentalistamente marxistas, estos actos terroristas son casi imposibles de ocurrir, pero casi siempre son organizados, financiados y encubiertos por sus dirigentes enemigos de la democracia.
Está documentado hasta la saciedad que en la Cuba fidelista se han montado escuelas de entrenamientos cuyos graduandos han sembrado el terror en América Latina y otros lugares del mundo. La Cuba de Fidel Castro a partir de 1959, y la Nicaragua de Daniel Ortega entre 1979 y 1990, quien exportó el terror a El Salvador y a Honduras, fueron refugio de la basura internacionalista y de terroristas de toda clase, por allí han pasado los subalternos del sangriento cubano Piñeiro alias Barba Roja, que sembró el terror y promovió la subversión en América Latina, vascos, palestinos, irlandeses, argentinos, chilenos, salvadoreños, guatemaltecos, narcoterroristas colombianos, etc., hasta la Berenson, americana del Sendero Luminoso peruano, prisionera en ese país, pasó por Nicaragua protegida por la bandera roja y negra sandinista. Daniel Ortega mantiene excelentes relaciones con Gadafi, Saddam Hussein, con el gobierno de Sudán, Cuba e Irán, que le ayudan y financian algunos de ellos.
No olvidemos que cuando el primer ataque a las torres en New York por los terroristas hace algunos años, se descubrió que los conspiradores usaron para su movilización pasaportes nicaragüenses.
El gobierno de Daniel Ortega votó siempre en todos los organismos internacionales a favor de las propuestas de los gobiernos que dan refugio y promueven el terrorismo.
Y es en esto que los nicaragüenses debemos tener cuidado el próximo noviembre a la hora de depositar el voto, sino queremos que Nicaragua vuelva a ser el refugio de la basura terrorista de inadaptados sociales que van sembrando la discordia bajo el nombre de internacionalistas, no votando por Daniel Ortega.
Debemos de tener cuidado de no apoyar a Daniel Ortega, si no queremos que Nicaragua apoye a los países totalitarios fundamentalistas marxistas en los organismos internacionales, ni en la diplomacia mundial.
*Ex Ministro del Trabajo