Armando Frontado* (AIPE)
CARACAS.- El presidente Hugo Chávez está preparando para el mes de diciembre una concentración de un millón de personas.
Los analistas venezolanos apodaron ese proyecto como “El Maleconazo”, pues fue en el Malecón de La Habana donde Fidel Castro, pocos meses después del triunfo de su revolución, se presentó ante un millón de cubanos en una especie de ágora o, mejor dicho, “de consulta referéndum para conocer los deseos del pueblo cubano”.
Allí Castro formuló preguntas vitales a los asistentes:
—¿Qué quieren ustedes que se haga con los batisteros? ¿Qué quieren ustedes que se haga con los enemigos de la revolución?
Tras un impresionante silencio de pocos segundos, la multitud gritó: “¡Paredón!” “¡Paredón!”.
Chávez no está pensando imponer el paredón en Venezuela, pero formulará preguntas para convertir las respuestas en leyes de su revolución bolivariana. Eso es lo que él llama “democracia participativa”.
El autócrata venezolano viene trabajando también en la construcción de un organismo cívico-militar para convertir a las fuerzas armadas en partido único, con la presencia de civiles muy fieles al chavismo. Se trata de algo urgente para Chávez porque la mal llamada “revolución” en Venezuela es un experimento que, pese a la utilización del nombre de Bolívar, no cuenta con raíces ideológicas, ni menos aún con un ejército revolucionario. Las fuerzas armadas venezolanas no son revolucionarias ni marxistas ni leninistas, sino más bien un cuerpo con espíritu y tradiciones institucionalistas.
El presidente de Venezuela es un arquitecto que ha concebido una novedosa mansión, pero no tiene la competencia ni la experiencia para construirla. Por eso habla, habla y habla, ganando tiempo, mientras reparte miles de millones de dólares en los sectores más humildes y en el mundo militar.
En Venezuela, la palabra “queso” significa también “peculado” y los venezolanos ahora hablan del “queso uniformado” para referirse a los dólares que los militares se están llevando de las arcas públicas. No es secreto para nadie que un creciente número de funcionarios, muchos de uniforme, ahora siempre pagan en efectivo sus comidas en los más lujosos restaurantes de Caracas, para no dejar rastros con cheques y tarjetas de crédito. También crece el número de fabulosas casas que ellos mismos están comprando en efectivo en los mejores barrios de la capital.
Isa Dobles, una conocida productora de televisión y periodista venezolana, que fue muy amiga de Fidel Castro, le escribió en una carta a su antiguo ídolo, poco después de su reciente viaje a Venezuela: “¿Sabes qué me da lástima a mí? Es terrible lo que voy a decir: Fidel ya debería haberse muerto. Porque lo está desgastando caminar su propia historia. Fidel está desgastando su propia leyenda”.
Castro la llamó por teléfono y le preguntó: “Te noto muy opositora, ¿por qué no vienes a verme?” “Es que no puedo ni quiero, respondió la periodista. Creo que es patética la manera cómo se está manoseando tu figura”.
Fidel Castro contestó: “Yo hago cualquier cosa porque a Cuba se le den las cosas que se le están dando”.
Es decir, que Fidel Castro está muy claro. Quien no está claro es Hugo Chávez.
* Analista político venezolano.