Algunos lectores de LA PRENSA nos dicen que cuando faltan menos de dos meses para las votaciones del 4 de noviembre, deberíamos definirnos en favor de uno u otro de los partidos y candidatos presidenciales. La definición es crucial, dicen, ante el virtual empate que según las encuestas hay entre los candidatos del PLC y el FSLN, como la de Borge y Asociados que en agosto pasado reflejó 38.6% de intención de voto para el candidato liberal Enrique Bolaños y 35.8% para el candidato sandinista Daniel Ortega; y la de M&R, que se conoció ayer y refleja 40.1% a favor de Ortega y 39.4% para Bolaños.
Por supuesto que para los militantes y simpatizantes liberales que nos piden una definición electoral, LA PRENSA debería apoyar al PLC y sus candidatos a diputados y a la Presidencia de la Republica. Pero lo mismo quieren los sandinistas y conservadores, que son las otras dos opciones políticas que se le ofrecen en esta oportunidad a los electores nicaragüenses. Y por otro lado también hay quienes consideran que LA PRENSA ya está definida electoralmente, pero mientras algunos estiman que este Diario es “bolañista” y pro liberal, otros nos acusan de ser “prosandinistas”, sin faltar quienes aseguran que estamos a favor de los conservadores.
Sin embargo, lo que demuestran esas contradictorias percepciones es precisamente que LA PRENSA no toma partido por ninguno de los candidatos que se disputan el poder, y que por lo tanto, es un periódico verdaderamente independiente. En realidad, el hecho de que en LA PRENSA se publiquen artículos y cartas de ciudadanos —colaboradores regulares o eventuales— favorables a los liberales, los sandinistas o los conservadores, no significa que LA PRENSA comparta esas opiniones, que por cierto son debidamente firmadas por sus autores. Como lo hemos dicho en muchas ocasiones y lo repetiremos cuantas veces sea necesario, la opinión de LA PRENSA se expresa sólo en esta columna editorial.
Por otra parte, LA PRENSA sí está claramente definida en lo que se refiere a la situación y las perspectivas políticas y económicas de Nicaragua, incluyendo las próximas elecciones de autoridades supremas. Pero se trata de una definición de principios, por la vigencia de la libertad, el fortalecimiento de la democracia y el respeto a los Derechos Humanos de todos los nicaragüenses, no a favor ni en contra de ningún candidato ni partido y candidato de los que piden el voto popular para alcanzar el poder o para seguir ejerciéndolo.
Según nuestro criterio, en un sistema democrático los medios de información tienen que ser independientes en el pleno sentido de la palabra, porque su misión es servir a toda la sociedad y no sólo a las personas que pertenecen a determinado partido político. Nosotros reconocemos y respetamos el derecho de cada partido a tener sus propios medios de información y propaganda, así como el de los medios de comunicación a apoyar al partido y candidato que quieran, o sea a convertirse en órganos partidistas, pero nuestra posición se funda en el principio de que una prensa verdaderamente libre sólo sirve eficazmente a la democracia si es independiente y se coloca al margen de las fobias y las filias partidistas.
En realidad, el medio de comunicación que se sitúa a favor o en contra de un partido y contendiente electoral, irremediablemente anula él mismo su independencia, que para ser efectiva y merecer la credibilidad del público debe estar clara e inequívocamente por encima de los intereses de los partidos y de los políticos contrarios.
Durante las dictaduras somocista y sandinista LA PRENSA las combatió frontalmente y luchó por la conquista de la libertad y el establecimiento de la democracia en Nicaragua. Inclusive, en ocasiones LA PRENSA encabezó esa lucha, en ausencia de los partidos democráticos que eran diezmados por la represión.
Sin embargo, ahora que en Nicaragua hay un sistema democrático —aunque sea defectuoso y distorsionado por problemas estructurales y sobre todo por la corrupción— y que los ciudadanos pueden elegir libremente a sus gobernantes y representantes, la función de un periódico independiente y profesional, como es LA PRENSA, consiste en apoyar el sistema democrático y defender la libertad, sin optar por los intereses de ningún partido en particular.