Destruir esos instrumentos de guerra y terror

José Adán Guerra*

En mayo de 1999 se celebró en Maputo, Mozambique, la Primera Reunión de los Estados Parte en la Convención de Ottawa, sobre la Prohibición del Empleo, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersonal y sobre su Destrucción, promovida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la que representantes de gobiernos, instituciones y organismos no gubernamentales del mundo, decidieron trabajar unidos en la eliminación total de esos instrumentos de guerra y de terror: las minas antipersonales.

La Segunda reunión de Estados Parte se efectuó el año pasado en Ginebra, Suiza, y la Tercera será en Managua del 18 al 21 de septiembre, lo cual nos enorgullece, porque además de convertirse en el evento internacional más importante llevado a cabo en nuestro país en los últimos años, es un reconocimiento que hace la comunidad internacional a nuestros trabajos en pro del desminado.

Como remanentes del conflicto armado de la década de los ochenta, había en Nicaragua, 135,643 de esos mortales artefactos, los que dejaron muchos muertos y mutilados, en su mayoría civiles.

Hasta hoy, 140 Estados han suscrito la Convención y 118 la han ratificado. Las obligaciones que la misma encierra son cinco: 1. Garantizar que esas armas no se volverán a emplear; 2. Eliminar las existencias (arsenales); 3. Poner término al desarrollo, producción y transferencia de esas armas; 4. Limpiar las zonas minadas y liberar las tierras de ese yugo mortal; 5. Ayudar a las víctimas a reconstruir sus vidas e impedir que haya nuevas víctimas.

FRONTERA SUR LIBRE DE MINAS

Antes de ratificar en noviembre de 1998 la Convención de Ottawa, Nicaragua había venido liberando con admirable voluntad, parte del territorio nacional de esos artefactos de muerte. Desde 1989 el Ejército de Nicaragua inició el desminado de importantes objetivos económicos y vías de comunicación. Empero, la tarea no ha sido sencilla. Con la puesta en marcha del Plan Nacional de Desminado Humanitario, financiado y asistido por la Organización de Estados Americanos (OEA), Unión Europea, España, Dinamarca, Noruega y Suecia, entre otros, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Nicaragua, conformado en cinco frentes de operaciones y un destacamento de señalización y sensibilización, ha destruido más del 50 por ciento de las minas instaladas, despejando más de 2 millones 200 mil metros cuadrados de territorio, incluyendo la Frontera Sur del país, declarada Territorio Libre de Minas.

Otra parte esencial del desminado lo constituye el proceso de destrucción de nuestros arsenales. De un total de 136,813 minas en existencia, reportadas por el Ejército, se han destruido 70 mil en siete actos de voladura, programando la octava el día 17 del presente mes, con la presencia de los delegados asistentes a la Tercera Reunión de los Estados Parte, en donde se volarán 20 mil minas antipersonales. Para ese día solamente quedarán pendientes de destruir 46,813 minas del arsenal, poniéndonos como meta de no tener una sola mina antipersonal o antitanque almacenada al terminar el año 2002. Lo anterior tiene una gran importancia para la vida de nuestra joven democracia, ya que en la actualidad los nicaragüenses hemos sabido superar los motivos que en el pasado nos llevaron a enfrentarnos militarmente.

LA COMISION NACIONAL DE DESMINADO

Gran parte de los avances que hemos alcanzado en materia de desminado, se debe también a la valiosa contribución de la Comisión Nacional de Desminado, que actualmente presido en mi carácter de Ministro de Defensa y que el señor Presidente de la República, Dr. Arnoldo Alemán Lacayo, creó a través del Decreto Ejecutivo No. 84-98.

Se trata de una Comisión Ejecutiva y Productiva, integrada, además, por el Ministerio de Defensa y el Ejército de Nicaragua, por los ministerios de Gobernación, Relaciones Exteriores, Salud, Agropecuario y Forestal, Educación, Cultura y Deportes, Transporte e Infraestructura, Familia, Ambiente y Recursos Naturales, Policía Nacional, Instituto de Seguridad Social (INSS), participando como invitados permanentes, la Comisión de Defensa y Seguridad de la Asamblea Nacional, la Organización de Estados Americanos (OEA) y organizaciones de la sociedad civil: Cruz Roja Nicaragüense, Centro de Estudios Estratégicos de Nicaragua (CEEN), Comisión Conjunta de Discapacitados por la Paz y la Reconciliación del Departamento de Madriz, Movimundo, Walking Unidos y Handicap Internacional.

HUMANIZAR EL DESMINADO

La Comisión Nacional de Desminado tiene la responsabilidad de cumplir con los compromisos adquiridos en la Convención de Ottawa y lo está haciendo. Los niveles de cumplimiento, en materia de desminado son altos y la comunidad internacional lo ha certificado, por ello seremos anfitriones de este trascendental evento, convirtiendo a Managua en la Capital Mundial de la Paz.

Como complemento a esa decorosa tarea de remoción y destrucción de minas, estamos impulsando proyectos de carácter humanitario, como es la atención integral a las víctimas y su reinserción en la vida productiva del país, habiendo creado para esos fines, el Programa de Acción Integral Contra las Minas Antipersonales en Nicaragua, el cual constituye el rostro humano del desminado, ya que ningún plan con ese objetivo habrá concluido satisfactoriamente, sin que los afectados directos: las víctimas de las minas, reciban una digna atención social y humanitaria, conscientes de que aunque dicha conferencia concluya exitosamente, el problema no habrá terminado.

* Ministro de Defensa de Nicaragua.  

Editorial
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