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MEDICINAS PLC
Tal como se sospechaba, los días que pidió la ministra de Salud, Mariángeles Arguello, no fueron para investigar el supuesto robo de medicina que se hizo a esa institución para trasladarla al PLC, donde fue utilizada con fines electorales, sino más bien para fabricar una explicación a ese inverosímil… Al final, todas la cabezas quedaron en su sitio, el robo nunca existió, como siempre, todo es un montaje político y sanseacabó. ¿Por qué nunca nos sorprenden esas “investigaciones”?
SASTRES DE LA CORTE
Nicaragua no podrá mejorar mientras la Corte Suprema de Justicia siga dictando sentencias y resoluciones como si fueran trajes a la medida, según convenga o perjudique al cliente. Así sucedió, por ejemplo, con el mexicano Oscar Espinosa Villarreal, a quien la Corte dio su boleto de regreso a México sólo hasta que a aquél le convino. Y no es que me importe que se quede o que se vaya, lo que me importa es que la justicia se aplique sin andar viendo a quién conviene o a quién perjudica. Por eso fue que a alguien, hace muchísimos años, se le ocurrió que la justicia fuese ciega. ¿O no?
MENTIRAS
Cuántas mentiras se dicen en este país. Recuerdo que cuando quebró el Interbank, el superintendente Noel Sacasa dijo que no había ningún otro banco en crisis, y que ahora sí, el Sistema Financiero estaba sólido y fortalecido… No había terminado de hablar, cuando, ¡plas!, se cae el Banco del Café. Y en vez de sonrojarse por su mentira, el superintendente repite otra vez la misma frase, y… ¡cataplum! se desmorona el Banic… y ¡Sacasa vuelve a repetir la misma historia!
LIBERTAD DE EXPRESIÓN
Doña María José Zamora, psicóloga de profesión y persona con un “cociente intelectual normal-superior”, según ella misma se describe, dedica en esta edición un artículo para comentar mi columna del jueves pasado. Gracias. Agradezco sus comentarios, aunque ellos sean para decir que no está de acuerdo con lo que yo pienso. Precisamente, la libertad de expresión radica en la oportunidad que tenemos todos de exponer nuestro pensamiento, sea éste bueno o malo, correcto o incorrecto.
DIFERENTES
Lamento, sin embargo, que la señora Zamora haya llegado a conclusiones que a mí nunca se me ocurrieron. No puedo decir que Daniel Ortega y don Enrique Bolaños son iguales. ¡Imagínense! Las diferencias son obvias. Lo que dije en mi columna anterior es que ni Ortega ni Bolaños son capaces de asegurar un gobierno honesto, austero y basado en un Estado de Derecho, por las razones que expuse en el estrecho espacio que tengo cada jueves.
¿OPINIÓN OBJETIVA?
En todo caso, discúlpeme, doña María José, por no pensar como usted. Pero, ¿no cree que es una suerte, gracias a Dios y a la “maltrecha democracia en la que vivimos”, que podamos pensar distinto y exponer ese pensamiento distinto? Yo creo que sí. Y por favor, no me pida objetividad en el reino de la opinión, donde –usted por ser sicóloga debería saberlo más que nadie– la subjetividad es reina y señora.