Cambio de mando policial

En términos generales, para los intereses de la seguridad pública de los nicaragüenses, el nombramiento del comisionado Edwin Cordero como nuevo jefe de la Policía Nacional significa lo mismo que si el designado hubiese sido cualquiera de los otros que también aspiraban al cargo, o sea, los comisionados Eva Sacasa Gurdián, Eduardo Cuadra Ferrey y Christian Munguía.

Sin embargo, alrededor de la candidatura de la comisionada Eva Sacasa —quien hasta ahora se desempeña como inspectora general de la Policía y pasará a retiro en septiembre próximo—, se habían creado expectativas en el sentido de que ella era la más indicada para asumir el máximo cargo de jefatura policial. Inclusive, el Foro de Mujeres de Nicaragua que promovió su candidatura, puso particular énfasis en el señalamiento de que Sacasa reunía los mayores méritos de incorruptibilidad, honestidad, eficiencia y sensibilidad social.

Por otro lado, entre algunos expertos civiles en seguridad pública y los periodistas que cubren habitualmente las fuentes policiales, se comentó antes del nombramiento del nuevo jefe de la Policía Nacional, que el comisionado Eduardo Cuadra Ferrey era el más capacitado profesionalmente para ostentar el alto cargo. Pero que sería descartado por el presidente Alemán, porque Cuadra fue quien dirigió las investigaciones del caso del Narcojet, el primer gran escándalo de corrupción de los muchos en que se ha visto envuelto el actual gobierno de la República.

En los mismos círculos de periodistas especializados en la fuente policial —quienes por la naturaleza de su trabajo están muy bien informados sobre las interioridades de la Policía Nacional—, se comentó también que la preferencia del presidente Alemán por el comisionado Edwin Cordero Ardila se debe a razones políticas. Algo que —por supuesto— ha sido enfáticamente negado por el próximo jefe máximo de la institución policial.

Pero, en realidad, los cuatro comisionados que aspiraron al nombramiento de jefe máximo de la Policía Nacional tenían básicamente los mismos méritos y llenaban iguales requisitos. En todo caso, el jefe del organismo policial es ante todo un servidor de la ciudadanía. La Policía Nacional es una institución de servicio público subordinada al Presidente de la República o a la autoridad civil en la que éste delegue, tal como se señala en la Constitución Política de la República (artículo 96). Pero eso no significa, de ninguna manera, sometimiento a los intereses políticos ni personales del ciudadano Arnoldo Alemán ni de cualquiera que ejerza las funciones presidenciales de la nación.

Desde el punto de vista profesional, todos los jefes de la Policía tienen que ser iguales. Entre ellos sólo puede haber diferencias de carácter personal, o de sexo, como en el caso de la comisionada Eva Sacasa. Todos tienen la misma formación política; son antiguos cuadros del desaparecido Ministerio del Interior del régimen del FSLN que creó la Policía Sandinista, una entidad partidista que con el advenimiento de la democracia se convirtió en la Policía Nacional de ahora, que es apartidista y tiene carácter profesional. Y prácticamente todos los principales jefes policiales son ex militantes del FSLN, que renunciaron a su filiación partidista por exigencia de la Constitución Política de la República en el mencionado artículo 96, que establece expresamente que la Policía Nacional debe ser “profesional, apolítica, apartidista, obediente y no deliberante”.

Por otro lado, la Policía Nacional tendrá que seguir trabajando con los mismos recursos materiales, técnicos y humanos con que lo ha hecho hasta ahora. Recursos que son insuficientes para garantizar la seguridad pública de todos los nicaragüenses, por lo que la Policía necesitará seguir recibiendo el respaldo complementario de la empresa privada y de la sociedad en general, como lo ha recibido con el jefe actual.

Por su parte, la ciudadanía espera que así como el jefe saliente, comisionado Franco Montealegre, se ha preocupado por hacer una limpieza ética e institucional en los mandos policiales intermedios —tal es el caso de Chinandega—, también el nuevo jefe vele para que la Policía Nacional haga su labor con eficiencia, honestidad, profesionalismo y respeto a los Derechos Humanos.

Esperamos que así sea, por el bien de la institución policial y, sobre todo, por la tranquilidad y seguridad pública y personal de todos los nicaragüenses.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí