Carlos D. Guevara
El ideal de todo partido político es alcanzar el poder, o mantenerlo. Toda la acción que un partido político pueda desarrollar en la llanura tiende a asegurar su mayor prestigio en la opinión publica, la que expresándose en comicios libres, lo favorecerá con sus votos.
En todo país democrático las elecciones libres, justas y honestas, son la mayor expresión de la voluntad popular. El resultado de esas elecciones con el sistema actual y el proceso penoso que significan, está expuesto y sujeto al manejo de las personas encargadas de llevarlas a cabo.
La fabricación de las urnas, la impresión de las papeletas, su distribución y uso en los diversos cantones establecidos, implican un trabajo que si no se efectúa con espíritu de honradez, resulta en vano y contraproducente, pues todo acto o gestión que tienda a desvirtuar el democrático proceso electoral, no produce sino el descontento popular que puede culminar con la violencia.
Para evitar ésta y sus fatales consecuencias para la paz y estabilidad de la República, tendrán que tomarse todas las precauciones para que las elecciones estén revestidas de todas las garantías necesarias para que, tanto la votación como el escrutinio y la publicación de su resultado, sean un reflejo exacto de la voluntad popular expresada en las elecciones.
The “Shoup Voting Machine Corporation” con oficinas en New York, es una de las prestigiosas firmas que se dedican a la fabricación de máquinas para votar. Cabe mencionar que esta compañía sólo vende sus máquinas a gobiernos que están interesados en mostrar a su pueblo que las elecciones son un reflejo exacto y preciso de la voluntad popular; sin alteraciones de ninguna especie, y para este fin, lo primero que exige es la buena fe, pues no quieren exponer el prestigio de sus máquinas y exigen además garantías necesarias para que sus técnicos encargados de la misma compañía estén respaldados para poder exigir del público y de las autoridades el respeto a la organización que técnicamente ellos imponen.
En Nicaragua las elecciones han adolecido de graves defectos. Tanto en la votación misma como en el escrutinio se exige previamente se instale el sistema de cedulación científica, en la que son expertos. Requiere además una legislación electoral con sanciones serias para los infractores ya sean éstos simples ciudadanos o funcionarios gubernamentales o miembros del cuerpo electoral.
Esta máquina tiene el tamaño de una archivadora lo que permite su fácil movilidad. Una vez abierta se ven al frente los nombres de los candidatos de cada partido en columnas horizontales. Debo mencionar que la máquina no puede recibir otro voto hasta que el nuevo votante haya finalizado su votación. La totalidad de la votación se ve en el adverso de la máquina, debajo del nombre de cada candidato, no hay nada que descifrar, y se ahorran horas de tabulación y así se pueden evitar las tentaciones de los malabarismos numéricos, pues esos resultados pueden fotografiarse y quedar todas las autoridades electorales pronta y permanentemente documentadas.