En letra pequeña

Fabián [email protected]

¿Cuál megasalario?

El mismo día en que se robaron la planilla completa del Colegio Maestro Gabriel, de Managua, el Ministro de Hacienda, Esteban Duque Estrada, declaró a los medios de comunicación que él apenas ganaba 88 mil córdobas mensuales. “¿Cómo se le puede llamar megasalario a eso?”, se preguntaba indignado. Sucede, don Esteban, que usted vive en Nicaragua donde la planilla de uno de los colegios públicos más grande del país, el Maestro Gabriel, es de 78 mil córdobas para todos sus 94 empleados, entre maestros y personal administrativo, 10 mil menos que lo que gana usted solito. Tal vez en New York o en Tokio, ése sea un salario cualquiera, pero aquí, don Esteban, en este país, el suyo es un megasalario.

Autoentrevistas

Hace ya algunos años se volvió famosa entre el gremio una autoentrevista que se hizo Tomás Borge tan pronto asumió el cargo de director de Barricada y que firmó un colega que desde entonces se arrepiente cada día de haber prestado su nombre para que alguien se “auto” echara flores. Uno llega a creer que el periodismo nacional ya maduró lo suficiente para que esas cosas no ocurran pero… ¡sorpresa! Un día de estos recibimos en LA PRENSA una autoentrevista que se hizo el hijo de Panchito Mayorga, en la que sugería título y todo, y que creímos que, tal como hicimos acá, nadie iba a tomar en cuenta. Nos equivocamos.

¿Quién, cómo y dónde?

Seguramente el hijo de Panchito Mayorga tiene muchas cosas interesantes que decir sobre el caso de su padre, pero una autoentrevista es la peor forma que pudo escoger. Aceptemos que el periodismo no es matemática y que de repente una autoentrevista puede tener valor para los lectores, sin embargo, en todo caso, creo que sería ético aclarar a esos lectores quién, cómo y dónde se hizo la entrevista.

Servilismo

Generalmente el servilismo da risa o pena. Pero hay un servilismo que de tan empalagoso repugna. Un día de éstos leí un campo pagado de INATEC en un diario local, en el cual esa institución del Estado inauguraba un nuevo instituto. Primera sorpresa: arriba, sin que tuviese nada que hacer, y sin que se le mencionara ni una sola vez en el texto, estaba la foto de nuestra Primera Dama, María Fernanda Flores. Segunda sorpresa: el instituto que se inauguraba lleva el nombre ¿adivinen de quién?: del padre de nuestro presidente. Otra adivinanza: ¿Con quién quería quedar bien el director de INATEC?

Antiestrés

A una amiga, desempleada, la invitaron a un seminario contra el estrés. “No puedo pagar los cien dólares”, eludió. “No importa, queremos ayudarle, nos paga cuando pueda y como pueda”, le dijeron. La cosa es que mi amiga asistió al seminario, del que salió hablando maravillas sobre el bien que le había hecho. Pero el estrés del que se habría librado, volvió y con más fuerza tan pronto le comenzaron a cobrar con insistencia los benditos cien dólares que no tenía y que tuvo que prestar para quitarse de encima a los cobradores. Ahora no quiere saber nada de seminarios antiestrés.  

Editorial
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