¿Cuándo 500 HR?

Edgard Rodríguez C. [email protected] En 1972 un primer latino aterrizó en la pista de los 3 mil hits. Fue el fantástico Roberto Clemente. El devolvió a tierra de nadie un envío de John Mattlack de los Mets. No dio ni uno más. No era necesario. Ya había saltado a la inmortalidad. Trece años después Rod […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

En 1972 un primer latino aterrizó en la pista de los 3 mil hits. Fue el fantástico Roberto Clemente. El devolvió a tierra de nadie un envío de John Mattlack de los Mets. No dio ni uno más. No era necesario. Ya había saltado a la inmortalidad.

Trece años después Rod Carew, el panameño que fue capaz de 15 temporadas sucesivas sobre 300 puntos, se le unió. Ocurrió en 1985 mientras vestía el “frac” de los Angelinos. Y una vez que superó la barrera de los 3 mil hits, agregó 53 cañonazos más.

Sin embargo, desde que Esteban Bellán, el cubano que en 1871 se convirtió en el primer latino en jugar en las Mayores, ningún hispano ha alcanzado los 500 jonrones, una cifra que se ha vuelto el parámetro de la excelencia para los artilleros de largo alcance.

Quizá valdría la pena señalar que Bellán no disparó uno solo. Jugó en 60 partidos en su breve carrera. Vincent (Sandy) Navas otro cubano que debutó en 1882, tampoco se fue a las tribunas. De modo que el primer jonrón hispano salió del bate de Luis Castro.

Eso fue en 1902, cuando el cartagenero (Colombia) se unió a los Atléticos de Filadelfia.

Desde entonces, la historia nos ha mostrado a verdaderos aporreadores de origen latino, pero ninguno se aproximó a los 500 bambinazos a través de su carrera en las Mayores.

El primero debió ser José Canseco, actualmente en una liga independiente, quien se ha ido con 446 tablazos. Sus lesiones y su fama de difícil, podrían impedirle un chance de volver a las Mayores y eventualmente llegar a 500, que es un boleto a Cooperstown.

Ahora, todos vemos hacia Sammy Sosa por su gran productividad y juventud (32). La noche del miércoles llegó a 400 y parece camino a un cuarto año seguido con 50 o más palos a las graderías, algo no alcanzado ni por Babe Ruth, ni por Mark McGwire.

A menos que ocurra un imprevisto, Sosa debe alcanzar los 500 palos y quizá luego ir más allá, pero de no ser así, su perdurabilidad está asegurada con sus 66 jonrones en 1998… Aún buscamos un ganador de 300 juegos, pero con Sosa, pronto hemos de tener un artillero de 500 jonrones, pese a que Rafael Palmeiro con 410 va adelante.  

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