Elecciones en Honduras

Lo mejor para estas elecciones hondureñas debió ocurrir con una unificación de las fuerzas democráticas, ya que sumadas las dos primeras posiciones llegan a un 60.2 por ciento, algo inalcanzable para el oficialismo, sin embargo, el voto democrático va dividido y eso ha demostrado ser responsable de la pérdida del poder por infantilismo, inmadurez, torpeza y celo político.

Engrandecimiento del mundo y custodia de la creación 

El ser humano siempre ha contado sus víctimas de absurdas contiendas en términos de muertos y heridos, de ciudades y pueblos destruidos, de medios de vida echados abajo; sin embargo, el medio ambiente ha sido con frecuencia la gran víctima olvidada.

El “pecado” de los opositores nicaragüenses

En realidad, el verdadero problema —no pecado— de la oposición nicaragüense no es su fragmentación en distintos grupos y líderes que se cuestionan y descalifican entre ellos y cada uno pretende ser el auténtico y dueño de la razón política.

¿Estamos  preparados para afrontar la transición?

El único grupo capaz de liberarnos de la dictadura es la coalición de fuerzas integradas en un solo bloque de ideales y voluntades. No seamos tercos. La historia nos lo recuerda, en el pasado resolvimos problema similar por medio de la UNO.

Venimos del futuro

Una luz como la que emiten asociaciones como PCIN, con las ganas de jugar fútbol y de mantener la esperanza, con esa unión de talento y guía para legalizarse, pero sobre todo para vivir en el exilio. Que ese venimos del futuro no sea solo para hablar de lo que se sufre, sino de cómo se supera.

Priorizar a las gentes escuchándonos todos

Una nueva ética supone ser conscientes de la necesidad de que prevalezca una cultura del encuentro y no del encontronazo, como viene sucediendo, instando a que se calmen las divisiones políticas que debilitan la paz… no hay desánimo que no se reanime, sólo hay que ver el entusiasmo de los jóvenes inmersos en el jubileo de la esperanza. Ellos son nuestro optimismo.

Recuperar los vínculos conciliadores

Nos vendrá bien un cambio de mentalidad, un nuevo pensar y ver, donde todos seamos uno, no sólo con palabras sino con obras, que es como se reaviva el vínculo de la enmienda, abandonando las sendas de la maldad.

Las bancadas en Monteverde y la UNO de 1990

“Quien quiere hacer política todos los días debe adaptarse a la regla principal de la democracia, la de moderar los tonos cuando ello es necesario para obtener un fin, el llegar a pactos con el adversario, el aceptar el compromiso cuando éste no sea humillante y cuando es el único medio de obtener algún resultado”.

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