Después de que se informó sobre la formación de una bancada de centroderecha en el grupo opositor en el exilio denominado Concertación Democrática de Monteverde —dándose por descontada la existencia de otra bancada que sería de izquierda—, ahora se ha sabido de una tercera que es definida como de centro propiamente dicho.
Pero no es algo anormal —solo complicado y difícil de manejar— la existencia de bancadas alineadas por sus ideologías en una comunidad política tan diversa como es la de Monteverde. Y ahora no es la primera vez que ocurre eso en Nicaragua, o entre grupos políticos nicaragüenses.
La Unión Nacional Opositora (UNO) que derrotó en las elecciones de 1990 a la dictadura del FSLN fue una experiencia igual o en todo caso muy parecida a la de Monteverde. La única diferencia, más bien formal, consiste en que la UNO era una alianza de partidos y no una asociación de personas, como es el caso de Monteverde. Pero en el fondo es lo mismo, pues detrás de las personas asociadas a título individual en la Concertación Democrática de Monteverde, están los partidos políticos y organizaciones sociales que de hecho actúan como tales.
Aquella UNO fue integrada por 14 partidos políticos que sustentaban todas las ideologías presentes en la sociedad nicaragüense: conservadora, liberal, socialcristiana, socialdemócrata, socialista, marxista y comunista. Pero a pesar de sus claras diferencias ideológicas, opuestas y hasta excluyentes, pudieron agruparse en la UNO y actuar juntos porque para ellos era más importante el objetivo común y la necesidad de vencer al FSLN en las elecciones del 25 de febrero de 1990.
Lo hemos dicho en otras ocasiones, pero es necesario decirlo de nuevo, que para la formación de la UNO con partidos políticos de ideologías tan diversas, e inclusive opuestas, fue determinante la gestión de representantes prominentes de la comunidad democrática internacional, en particular de Estados Unidos (EE.UU.), Venezuela (que en ese tiempo era un país solventemente democrático), Perú y Costa Rica, a favor de la unidad opositora nicaragüense. Ellos lograron convencer hasta a los líderes políticos nicaragüenses más recalcitrantes que se aferraban a sus particulares ideologías.
Aun así, hubo ocho partidos políticos opositores de derecha, izquierda y centro, que no quisieron participar en la UNO, a pesar de que a todos se les invitó. Ellos decidieron participar solos cada uno en las elecciones y recibieron minúsculos porcentajes de la votación ciudadana. Una lección muy importante de aquella experiencia histórica es que no se necesita unir a la totalidad de los partidos opositores y todas las corrientes ideológicas, para poder derrotar a una dictadura. Para lograr esa hazaña basta con que se unan los partidos más grandes e influyentes y que se forme lo que en física llaman una “masa crítica”. Eso fue que lo que hicieron los 14 partidos de la UNO de 1990, y para lograrlo bajaron temporalmente sus banderas ideológicas a fin de enarbolarlas después de salir de la dictadura sandinista.
Cabe citar al respecto algo que el periodista y escritor político español Joaquín Estefanía escribe en su prólogo del libro de Norberto Bobbio, Derecha e izquierda. Razones y significados de una distinción política: “Quien quiere hacer política todos los días debe adaptarse a la regla principal de la democracia, la de moderar los tonos cuando ello es necesario para obtener un fin, el llegar a pactos con el adversario, el aceptar el compromiso cuando éste no sea humillante y cuando es el único medio de obtener algún resultado”.
Una sabiduría política que los opositores democráticos nicaragüenses, de derecha y de izquierda, podrían o deberían aprender y practicar.