Venimos del futuro

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En foros regionales e internacionales, periodistas y comunicadores nicaragüenses con mucha valentía advertían del incremento de la represión en la tierra de lagos, volcanes, ahora conocida por las violaciones a los derechos humanos. Una frase que siempre me dejaba pensando era la de “venimos del futuro”. Me parecía un poco desalentador remarcar que eso era lo que le esperaba a El Salvador, Honduras, Guatemala y a los países donde el informar lo ven como un acto criminal.

Hablemos de esa premonición. En piezas anteriores he comentado que de lo que podemos hablar es del “manual del dictador”, que entre sus primeros pasos busca el control de los medios de comunicación para manejar una narrativa única, que no cuestione las decisiones que afectan a toda la población. Está el paso de “enrancharse” en el poder, sobre todo por reforma o manoseo constitucional. Y así, hasta leyes de ciberdelitos, de “defensa de la soberanía” y cerrar con saltarse cualquier debido proceso para detener gente sin más razón que dar una lección a los opositores y difundir el miedo.

En un panel con periodistas exiliados de diferentes países, se habló de la labor de la Asociación de Periodistas y Comunicadores Independientes (PCIN), que ya ha pasado por estos y muchos otros actos de represión y el ánimo cambió hasta tener la sensación de ver un faro en la oscuridad. Esta organización ha logrado reunir a hombres y mujeres del campo de la comunicación, y apoyar a quienes empiezan su vida de cero en un terreno extraño en estos tres puntos: la parte social, legal y económica, aunque es importante resaltar que esta última es todo un reto.

PCIN ha desarrollado y gestionado redes de apoyo y profesionalización de periodistas en el exilio. Entre ellos se comparten conocimientos en diferentes campos, guían en los procesos legales y están buscando la forma de ser sostenibles, pasando de “sobrevivir” a “vivir”, y lograr hablar de una vida y no solo de “exilio”.

Definitivamente el nica destaca porque la necesidad es la madre de la inventiva. A mí me encantó saber que había periodistas varones jugando fútbol. Me recordó una iniciativa de mujeres periodistas que en Nicaragua se juntaban por el parque Luis Alfonso. Muchas veces me las topaba cuando entrenaba baloncesto y en un par de ocasiones me les sumé.

Espero la unión de periodistas en el exilio de diferentes países sea así de creativa, así de solidaria, y de mostrar que el futuro no es solo soportar la represión. Es superarla y mantener vivo el periodismo. Que a ese manual del dictador se está respondiendo con textos como el “Periodismo nicaragüense está vivo”, trabajado por la Friedrich Ebert Stiftung, en el que doce comunicadores cuentan su historia. Donde se demuestra que el futuro no es solo la oscuridad, sino esa luz que da esperanza, esa sensación de que hay un faro que muestra el camino.

Una luz como la que emiten asociaciones como PCIN, con las ganas de jugar fútbol y de mantener la esperanza, con esa unión de talento y guía para legalizarse, pero sobre todo para vivir en el exilio. Que ese venimos del futuro no sea solo para hablar de lo que se sufre, sino de cómo se supera.

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.

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