¿Estamos  preparados para afrontar la transición?

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En una de sus alocuciones recientes, María Corina Machado puso término a la estadía del usurpador del poder en Venezuela, lo que se está llevando a cabo no por medio de una invasión, a como lo insinúan los compinches de Maduro, sino  por medio de la atemorización y  asfixia económica del régimen dictatorial. Si lo expresado no ocurre, entonces ello será ejecutado por medio de una operación quirúrgica, como la que liberó a los que habían estado guarnecidos en la embajada de Argentina. De modo que la caída de Maduro se perfila realizarse como una realidad en el futuro inmediato.

Tomando en consideración lo anterior, las consecuencias de ese hecho bien pondrá poner en marcha la caída de gobiernos similares en la región, o sea el denominado  efecto dominó. La caída de Maduro tornará en frutas maduras a las otras dictaduras de la región: ¡Caerán a consecuencia de lo expuesto! ¿Qué hace la oposición de nicaragüenses para estar apta al momento del cambio? Aquí vale mencionar, lo expresado por el doctor Ricardo Israel, cuando fue  entrevistado y expresó: “Las transiciones no son lecho de rosas, en ellas ocurren acontecimientos desagradables, complejos y difíciles”. Al respecto, recordemos lo que ocurrió, luego que los sandinistas alcanzaron el poder; prácticamente se enquistaron. No sabían por dónde empezar, dado que a su ignorancia en administración pública se sumaba la falta de valor en declarar lo que realmente eran (marxistas), tenían miedo en manifestar su filiación debido a la proximidad del tío Sam.

Lo que ocurrió después fue la debacle jamás vista en la historia administrativa y económica de Nicaragua. Una montaña de materias primas comenzaron a escasear, en vista de ello numerosas empresas y pequeños negocios dejaron de funcionar y a ello le siguió la escasez de productos de primera necesidad, como el pan, leche, pollo, pasta de dientes, papel higiénico (no lo van a creer), papel moneda, gasolina. A ello se le vino a sumar la consecuente subida de precios, así como la estrepitosa caída del poder de cambio de la moneda.

 Ante este panorama desolador la calificación de “revolución e instauración de la democracia”, a como se lava las manos en calificarla nuestro laureado cuentista de haberla instaurado. En realidad  fue toda una falacia, lo que instauraron fue el cambio de un gobierno autocrático por una dictadura oscurantista y sangrienta, donde además de la insuficiencia de recursos y materias primas se agregó la destrucción de la autonomia de los poderes del Estado democrático. La eficiencia con que el sistema capitalista distribuye los bienes de consumo y materias primas fue reemplazado por ilógicas sanciones al aparato productivo, a los agricultores se les exigía vender sus productos al gobierno, quien tasaba precios no concordantes a la métrica del costo beneficio, lo que vino a fomentar el mercado negro de productos.

Suponiendo que el efecto dominó no se llegara a efectuar, lo que es bastante improbable, a este momento se viene a sumar el efecto Sancam, ya que las investigaciones en torno al esclarecimienmto de su asesinato y correspondiente  implicación en el crimen, dejan pocas dudas respecto a la participación intelectual  del  regimen dictatorial Ortega-Murillo. Convirtiéndose a consecuencia en futuros acusados ante la Corte Internacional de Justicia, así mismo, las sanciones a que se harán acreedores, les impedirá continuar en el poder.

Otro factor a tomar en consideración que aquí se menciona de último, pero bien podrá suceder de primero, es el estado precario de la salud del dictador. Muy a pesar de que no se conocen los datos específicos acerca de su salud, la acelerada disposición en hacer cambios y preparativos, tanto en los nombramientos de copresidentes, así como la eliminación de los allegados y partidarios de Daniel nos describen con suficiente claridad de que ello está próximo a ocurrir.

Lo expuesto tiene por finalidad recordar y evitar el comportamiento de las vírgenes necias, que hasta la llegada del novio corrieron por aceite para rellenar sus exhaustas lámparas. Al respecto, no debemos repetir las incansables metidas de pata de los sandinistas cuando llegaron al poder, ni de la forma en que pretendían resolver los innumerables problemas que ocurrían a consecuencia del cambio de gobierno, y sus estampidas al oráculo Fidel para resolver los problemas económicos y políticos.

A consecuencia debemos formar cuanto antes el gobierno de transición que ha de enfrentar y resolver todo lo que significará corregir y encauzar en la vía democrática hacia el porvenir de Nicaragua, como nación soberana, democrática y justa. Aquí es importante señalar que esa función no la podrá llevar a efecto ningún partido político, dado que ellos lo que buscan es la captura del poder para repartir curules y no el alcanzar el bienestar de  la población en general. 

El porqué elegir gobierno en el exilio se comprende por las implicaciones que ello conllevará. Los gobiernos democráticos se hacen acreedores de la voluntad general del pueblo de una nación. Y por lo tanto, el gobierno de transición al ser electo por voluntad popular, estará facultado para representar la voluntad del pueblo. Mientras que un partido representa solo los ideales de sus partidarios, el gobierno de transición, en cambio, estará facultado para emitir decretos, no comunicados que son los que a diario emiten los partidos políticos.

El gobierno se integrará asimismo de los correspondientes ministerios, lo cual implicará el funcionamiento al unísono de diferentes entes, quienes operarán bajo la dirección del cerebro central. En vista de ello, se podrán emitir decretos indicando que a partir de la caída del régimen ilegítimo, el gobierno democrático de transición “no reconocerá” los acuerdos, tanto a nivel nacional como internacional, que hayan sido  suscritos por el gobierno ilegítimo que actualmente retiene el poder en Nicaragua. Otro ejemplo a considerar bien puede ser la solicitud de ayuda a organismos internacionales. Si fuese efectuada por un partido político pueda que sea escuchada, mas no atendida, dada las formalidades que deben respaldar a ese tipo de ayuda.

No perdamos el tiempo valioso que la coyuntura internacional nos ofrece actualmente. Cavilar respecto a qué  partido deberá subir al poder para sustituir al régimen dictatorial que nos oprime y anula es perder el tiempo. El único grupo capaz de liberarnos de la dictadura es la coalición de fuerzas integradas en un solo bloque de ideales y voluntades. No seamos tercos. La historia nos lo recuerda, en el pasado resolvimos problema similar por medio de la UNO. Seamos condescendientes, el tiempo favorable está llegando a su fin.  

El autor es abogado y economista.

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