Darío y el canal

La puerta de los mares, novela histórica del economista Francisco Mayorga, publicada en 2002, aparece en una segunda edición y será presentada hoy a las 5:00 p.m., por el escritor Julio Valle-Castillo, en la Biblioteca del Banco Central en Managua. La novela recrea una época en la que Rubén Darío es consultado estando en Francia para llevar a cabo los planes de construcción del Canal Interoceánico en Nicaragua, durante el gobierno de José Santos Zelaya. Mayorga tiene publicada la novela

Rubén Darío el joven poeta

Nunca logramos aislarnos totalmente por mucho que lo intentemos, necesitamos de los contactos, de los compañeros o de los amigos.

Azul, el libro primigenio

Conmemorar los 125 años de la aparición de la editio princeps de Azul ofrece la oportunidad de señalar la trascendencia que este libro tiene en el conjunto de la obra dariana.

El mármol del olvido

En el año 1916, a raíz de la muerte de nuestro insigne poeta Rubén Darío se organizó en nuestro país el Comité Bronce Darío, conformado por diversas personalidades del ámbito cultural, social y político con el objetivo de erigirle un monumento.

Azul recibe homenajes

Chile y Nicaragua han compartido lazos históricos. Desde la amistad entre Gabriela Mistral y con Augusto C. Sandino, y el poeta Rubén Darío.

Los nefelibatas

Nefelibata. ¿Qué palabra más extraña, no? Esa palabra se refiere a las personas soñadoras que viven en las nubes. Se formó con las palabras griegas nephéle, que significa nube y bates “el que anda”. Rubén Darío, fue el primero que la utilizó en su poema Epístola, que escribió en homenaje a la esposa de Leopoldo Lugones, quien fue un poeta, ensayista, periodista y político argentino. Esta palabra curiosa es muy utilizada entre la gente muy culta para referirse a los poetas, que viven siempre en las nubes y no les gusta vivir su propia realidad.

Relecturas, idas y vueltas

Para Rubén Darío, releer los textos de su Azul… (1888), algunos años después de su aparición, era como leer viejas cartas de amor. Él se refería a ese reencuentro sublime que uno puede vivenciar con lo que ha escrito ya hace tiempo, ese húmedo olor de los manuscritos guardados.

¡Todo un éxito!

Los rostros de niños ansiosos por conocer a Pinocho , la marioneta de madera que tiene vida y que sueña convertirse en un niño de verdad, eran descubiertos en la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío (TNRD), ayer domingo, cuando se reestrenó la obra.

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