Destierro y exilio 

Los latinoamericanos en general hemos padecido del exilio de manera crónica, la realidad política de muchos de nuestros países ha determinado que a través de más de 200 años de vida republicana el exilio haya sido la única vía para salvar la vida o evitar la crueldad del encierro, cuando un déspota llega al poder y busca perpetuarse.

Hay que superar el feudalismo opositor

Desarmar los feudos —con misiones, pactos de tarea y reconexión con la base real— es la condición para convertir la denuncia en resultados y la esperanza en un plan. Si organizamos el trabajo alrededor de objetivos específicos y medibles, la oposición volverá a hablarle al pueblo y, sobre todo, volverá a servirle.

La nueva vida del periodista Víctor Ticay

En el destierro llegó el nacimiento de su hija y ahora trabaja en un campo de golf para que no le falte nada. Extraña el periodismo y decidió avanzar con su vida sin rencor, tras más de 500 días en prisión.

El trabajo forzado en las prisiones castristas 

Al trabajo forzado hay que sumarle el hambre que es mucho menos penosa que el hacinamiento, la ausencia de atención médica o la negación del agua, todos superados, por el conocimiento de los malos tratos y abusos que sufre la familia, lo más devastador que padece un prisionero.

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