La casa sobre la arena

Soy una casa construida en la arena, mis paredes tienen grietas —mordiscos del tiempo— donde se aloja y arde la brisa del mar.

Me voy

Me voy de este lugarsantuariode podredumbre y miseria.

La voz de Cifar

Doce poemas narrativos de Cantos de Cifar, de Pablo Antonio Cuadra (PAC), han sido musicalizados por Carlos Mejía Godoy.

Vídeo-espejo

Hoy es un buen día, brilla el sol en el oriente y el tráfago de la modernidad me proyecta en el pensamiento imágenes retrospectivas, mientras que el flujo y el reflujo del largometraje de las generaciones que paso fotografiando con el lente de mi conciencia se me convierten en un filme de hormigas enajenadas que se graban en todo mi rollo hasta ponerme la carne como de ciencia-ficción, en este argentino amanecer del séptimo arte.

Una ciudad de Klee

Ciudad imaginada por Klee a la que pronto me iré reunión de lenguas será por las torres que la alzan punto de partida para divisar nuevos colores ciudad frontera donde termina la tierra.

Razones para luchar

Venciendo las barreras y la discapacidad la joven Oneyda Karina Munguía Paniagua tiene en las puertas su segundo poemario El cripto del amor (Poemas y cuentos), el primero Agonía de nuestra tierra (Poemas y leyendas), fue publicado en 2010.

Canto a la Humanidad

Los huesos de mi abuelo es el nuevo poemario de Esthela Calderón, que se constituye de un solo poema de 24 páginas dividido en capítulos que conforman una misma historia de luchas, conquistas y exterminio. Al respecto la autora dice que “es una obra que recuerda la tradicional tarea de algunos poetas por hacer de la poesía de aliento amplio y extendido una forma de redondear un relato con personajes y situaciones muchas veces propias de la narrativa y no de la poesía.

¿Zoo-poemas?

Señal para mito oscuro de Henry A. Petrie publicado en el 2012, muestra otra faceta poética, no la intensidad marginal violentada en lo social y lo cotidiano de su anterior poemario

Amorfosis

Este olor a achicoria y a orujo
y a crines de caballos y a verdín
con salitre y a yerba de mi infancia
frente a África, acaso
contribuya también a perpetuar
en no sé qué recodo del recuerdo
un equívoco lastre
de amor dilapidado y de injusticia
que en contra de mí mismo cometí

Diario reencuentro

Desde donde me vuelvo
a la pared, en medio de la noche,
desde donde estoy solo
cada noche, cautivo
bajo mi propia vigilancia, allí
me hallo según la fe que me fabrico
cada día.

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