El pasado 29 de diciembre recibí en La Talanguera, San Juan del Sur, la visita de los actores que integran el cuadro dramático de la peña El Bejuco.
Opinion
Navegar en las aguas del XXI
Al iniciar un nuevo año me gustaría hacer un alto para reflexionar sobre las habilidades que deberíamos contribuir a que desarrollen los estudiantes en los próximos 365 días.
Las cosas que vuelven o que nunca se fueron
Hay fenómenos que siempre vuelven en el tiempo o quizás, en realidad, jamás desaparecen y solo cambia el o los protagonistas. La política o la manera de gobernar un país son ejemplos de ello. Por las clases de historia y las conversaciones de los mayores, aprendí acerca de la represión de la dictadura somocista y los métodos de ese gobierno para evitar las protestas, eliminar a los adversarios políticos y neutralizar el descontento popular.
Que los funcionarios públicos hagan fila
El primer editorial que escribí en el 2014 lo titulé La Facilitación, una obligación refiriéndome a la experiencia vivida en el Puerto Salvador Allende en relación con las molestias causadas por las filas para poder comprar los boletos para navegar en el lago Xolotlán.
Nicaragua: la economía más allá de las cifras
Se ha cerrado el telón de 2014 y los acontecimientos que le acompañaron muestran que no todo ha sido fácil, a pesar de los aspectos positivos. Según la última encuesta de M&R Consultores 75.3 por ciento de los nicaragüenses ven con optimismo el 2015.
Ortega y su “chigüín”
Desde 1821, Nicaragua se ha visto sometida a un juego de fuerzas que dan lugar —casi invariablemente— al intercambio entre el abandono de la paz y la aceptación de gobiernos centralistas, jerárquicos y autoritarios. Hay una moral contrastante en el sentido que las partes se aferran a formas particulares en que se percibe el concepto del bien y el mal. De ahí que las rebeliones y revoluciones solo consiguen volver o retroceder a realidades carente de identidad política y a viejas y desgastadas formas de alianzas.
El síndrome de Pedrarias
Querida Nicaragua: Este nuestro pobre país está maldito, me dijo un amigo. Maldito porque padecemos el síndrome de Pedrarias, el asesino que en mala hora vino como gobernador de estas tierras en el siglo XVI, el mismo que mandó a decapitar a Francisco Hernández de Córdoba, fundador de Granada.
La Normalización
Barack Obama ha comenzado la normalización de las relaciones con la dictadura cubana. Es lo que le pedía el cuerpo. En su discurso y en sus planteamientos ha ido mucho más allá de lo que se podía prever. Al fin y al cabo, como dijo en su alocución, él ni siquiera había nacido cuando el presidente John F. Kennedy decretó el embargo en 1961. Era un pleito que lo dejaba indiferente. Supongo que hasta lo aburría.
Claudicación completa
Raúl Castro agradeció al obispo de Roma, Francisco, sus buenos oficios para que el presidente Barack Obama suavizara las tiranteces que han durado más de medio siglo entre los Estados Unidos y Cuba. Sin embargo un amigo mío que le mete a la santería en la misma costura, opina que el papa peronista no tuvo nada que ver y que los cambios se deben a la intervención directa de Babalú Ayé.
Nuevas relaciones EE.UU. – Cuba
El espectacular anuncio de una nueva relación entre Washington y La Habana, incluido el posible restablecimiento de amplias relaciones diplomáticas, puede ser (si se cumplen los plazos de la agenda anunciada por el presidente Obama) el principio del fin de un enfrentamiento histórico