¿El que no brinque es contra?

Me parece interesante el punto de vista de mi estimado amigo Moisés Absalón Pastora, en su artículo sobre “Los fatólogos”, aunque no lo comparto por completo. Considero que debe respetarse al menos el derecho al “brinco” al “salto”, al “susto” y ya no digamos el derecho a la especulación natural producto de la zozobra en que vivimos cuando el régimen no informa, atropella el derecho a informar que tienen otros, amenaza con el uso de los rifles y las balas como en el caso de la denuncia de LA PRENSA con el “Mentirolito”, sobre el cual con todo mi derecho a disentir y con toda mi ignorancia cósmica al respecto, me permito dudar del mismo por la opinión de fuentes que sí están capacitadas y autorizadas. Sobre todo frente a unas autoridades ausentes y frente a otros tan incapacitados como yo, en temas de este tipo, como Fidel Moreno presidiendo la mesa de explicaciones del Gobierno en su primera comparecencia pública sobre el tema.

Los fatólogos

El origen de la explosión, que sacudió nuestra capital la medianoche del sábado 6 de septiembre, fue meteórica para unos, aunque para otros, que exigieron al medio segundo del evento una explicación, fue la voladura de los depósitos de armas del Ejército, el ataque de comandos “contras” sobre los últimos blindados rusos adquiridos por el Ejército de Nicaragua o para algunos más jocosos una cápsula kriptoniana dejando en Nicaragua a última versión de Súper Boy en la Tierra.

Masacremos el odio

Hoy estamos mejor que ayer. Hemos logrado reducir las distancias entre la intolerancia y la convivencia pero falta mucho que recorrer y de nuestra voluntad depende conducir a este país para que efectivamente sea de todos. Necesitamos entonces que “masacremos el odio”.

2014

De la misma manera que la oscuridad no puede ser vencida por la misma oscuridad, sino por la luz, de la misma manera, la violencia no puede ser vencida por la violencia, sino por la paz. Con este pensamiento quiero aterrizar en un 2014 apartado de las fatalidades y creer, con la convicción de la serenidad, que éste puede ser un año determinante para Nicaragua si así nos lo proponemos todos.

Radiografía que analizar

En mi última reflexión mostré una pluma y los míos vieron un cañón. Señalaba entonces las montañas que nuestra “oposición” tenía que salvar para cambiar el actual poder y concluía que no están luchando contra Daniel Ortega sino contra la opinión mayoritaria de aquellos nicaragüenses que según las encuestas lo tienen arriba del 70 por ciento de las preferencias. Que no se lucha contra el FSLN sino contra más de cuarenta proyectos sociales que han cambiado la percepción de lo que fue aquella noche oscura en la década de los ochenta; que no se lucha contra una dictadura sino contra la propuesta de unos gigantescos megaproyectos que han endulzado el oído hasta del más pesimista; que no se lucha contra el “socialismo, cristiano y solidario” sino contra una buena economía producto del entendimiento dialogado entre los gobernantes y empresarios.

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