Yo veo un cierto grado de prudencia en aquel proverbio que reza: “Aun el necio, si calla, será reputado por sabio”. Sin embargo, esto no se debería tomar como inspiración para tratar de silenciar a aquellas personas que están inclinadas a dar su opinión, por el mero capricho de considerarlas necias. ¡¿Quién podría distinguir entre […]
Max L. Lacayo
En los lugares equivocados
Es inevitable que el mundo tienda a juzgar a cada nación por su tipo de gobierno, puesto que incuestionablemente este determina el destino de los pueblos; especialmente si a través de un proceso electoral “aparentemente libre”, se permite elevar a la cumbre del poder político a un individuo proscrito por la sociedad debido a actos delincuenciales. De ahí nacen dos pertinentes preguntas: ¿Bajo qué razonamientos podría Nicaragua justificar, ante el mundo, la elección de los elementos más inferiores de nuestro país, como líderes políticos? y ¿cómo podríamos justificar que los desechos del mundo civilizado sean la piedra angular de nuestro futuro? Simplemente no hay manera de justificar tales decisiones. De ahí que, actualmente, a Nicaragua se acercan muchos individuos y entidades internacionales indeseables o aventureras: Un chino y su misteriosa empresa con el cuento de un Gran Canal, la escoria que tiene secuestrado al pueblo venezolano, el actual líder ruso con sus pretensiones imperialistas, etc.
¡Oh capitán de tu alma!
Fue tu discurso y acción
Del pianista que acaricia
Teclados de pianoforte,
De ébano y de marfil.