La historia comenzó entre escombros. El 31 de marzo de 1931, un terremoto sacudió Managua. Luego, un incendio destruyó gran parte de la capital.
Nicaragua carecía de una Cruz Roja propia. Socorristas de El Salvador, Honduras, Guatemala, Costa Rica y Estados Unidos llegaron para atender a las víctimas desde un puesto instalado en el Parque Central.
Aquella tragedia dejó en evidencia la necesidad de contar con una organización preparada para responder a emergencias.
El vicepresidente Rodolfo Espinoza Ramírez impulsó la iniciativa. El 10 de enero de 1934, el presidente Juan Bautista Sacasa reconoció oficialmente a la Cruz Roja Nicaragüense.
La institución comenzó a trabajar con recursos limitados. Pronto tendría que poner a prueba su misión de socorrer a las personas, sin distinción de bandos.
La organización creció. En 1947 recibió su primera ambulancia, una Dodge donada por Salvadora Debayle, esposa de Anastasio Somoza García. Los socorristas la bautizaron como La Salvadorita.
Años después, en febrero de 1955, se fundó el Cuerpo de Socorristas, una unidad que contribuyó a modernizar los servicios de emergencia.
Ninguna preparación anticipó la magnitud del desastre del 23 de diciembre de 1972. El terremoto redujo Managua a ruinas otra vez. El edificio principal de la Cruz Roja colapsó y sepultó equipos, mobiliario y ambulancias. La institución se convirtió también en víctima del desastre.
Los voluntarios tuvieron que reorganizarse desde instalaciones provisionales. La pérdida fue enorme. La organización consiguió recuperar apenas el cinco por ciento de sus bienes. La reconstrucción incluyó un nuevo centro de sangre, impulsado con apoyo internacional. El desastre también reforzó una función que resultaría vital en las décadas siguientes, la de atender emergencias cuando los servicios públicos no daban abasto.
En 1978 y 1979, la guerra contra la dictadura de Anastasio Somoza Debayle llevó a los cruzrojistas a un escenario todavía más peligroso. El 14 de septiembre de 1978, una camioneta de la institución que transportaba medicamentos y víveres hacia Chinandega fue atacada en la carretera Managua-León. Murieron los socorristas José Dolores Estrada Granizo y Marvin Alberto Flores Salazar.
La neutralidad humanitaria no garantizaba la seguridad de quienes la practicaban. Durante aquellos años, la Cruz Roja atendió a heridos y prisioneros mientras el país se hundía en la violencia. Tras la caída de Somoza, la organización afrontó nuevas presiones políticas en medio del cambio de poder.
Décadas después, en abril de 2018, otra emergencia nacional puso a prueba a la institución. Miles de personas protestaron contra el Gobierno de Daniel Ortega. La represión dejó centenares de muertos y miles de heridos, según organismos internacionales. Los voluntarios de la Cruz Roja acudieron a prestar asistencia médica en medio de los enfrentamientos.
La labor humanitaria terminó convertida en motivo de confrontación política. El Gobierno acusó a algunas filiales de vulnerar los principios de neutralidad e imparcialidad. Sin embargo, la asociación defendió su obligación de atender a cualquier persona que necesitara asistencia, sin importar su posición política.
El desenlace llegó el 10 de mayo de 2023. La Asamblea Nacional derogó el decreto que otorgaba personalidad jurídica a la asociación desde 1958 y aprobó la Ley 1152. Esta norma creó una nueva Cruz Roja Nicaragüense como entidad estatal adscrita al Ministerio de Salud y dispuso la transferencia de los bienes de la asociación al Estado.
La Cruz Roja conservó su nombre oficial, pero terminó su existencia como organización independiente. En junio de ese año, el Gobierno creó la Cruz Blanca, otra entidad pública de atención y socorro.
Así concluyó una historia que comenzó con el terremoto de 1931. Durante casi nueve décadas, la Cruz Roja Nicaragüense estuvo presente cuando Managua tembló, cuando la guerra cobró vidas y cuando las calles volvieron a llenarse de heridos. Su desaparición como asociación independiente dejó una pregunta que trasciende los decretos. ¿Qué ocurre con una institución humanitaria cuando su autonomía queda sometida al poder político?
















