Salomón en El soldado desconocido, desea ser lavado por las aguas del Mar Muerto para que su piel y su pelo reapareciera dentro del lodo que lo cubría, limpiándose al instante de las inmundicias de la guerra.
literatura nicaragüense
Mirada panorámica de la literatura nicaragüense del siglo XIX e inicios del XX
Este nuevo libro es “panorámico” y aborda el pensamiento de hombres ilustrados a partir de la independencia de España, y concluye en 1928 con la fundación de la Academia Nicaragüense de la Lengua
5 novelas épicas de Gioconda Belli que debés leer
Sofía de los presagios, El pergamino de la seducción y otras obras de la escritora nicaragüense
A leer autores nicas
Un grave error que se comete es asignar la lectura y análisis de una obra clásica de un día para otro como tarea en casa donde muchas veces es el padre de familia quien hace el trabajo que su hijo debe entregar y con esto no se logra un aprendizaje significativo.
Sergio Ramírez lamenta la muerte de Balcells, su «primera agente literaria»
Sergio Ramírez Mercado, lamentó hoy la muerte de la agente literaria española Carmen Balcells, de quien dijo fue su «primera agente literaria.
Tomás y yo
Tomás Borge y yo nos conocimos en las empedradas calles de León, en 1951, después de haber sido peloneados como estudiantes de primer ingreso en la Universidad Nacional.
El sexo y poder en la conquista
Los principales pasajes de la novela revelan la personalidad de doña Isabel de Bobadilla y Peñaloza, viuda de Pedro Arias de Dávila, y cómo establece en el puerto El Realejo, Nicaragua, el primer prostíbulo del país.
Canto a la Humanidad
Los huesos de mi abuelo es el nuevo poemario de Esthela Calderón, que se constituye de un solo poema de 24 páginas dividido en capítulos que conforman una misma historia de luchas, conquistas y exterminio. Al respecto la autora dice que “es una obra que recuerda la tradicional tarea de algunos poetas por hacer de la poesía de aliento amplio y extendido una forma de redondear un relato con personajes y situaciones muchas veces propias de la narrativa y no de la poesía.
IV
Una vez me lanzaron allá arriba
donde nacen los depredadores.
Yo era un cobarde porque maldecía ser oruga
y tenía espanto de ser un roble.
Me negaba a que me azotaran los vendavales.
Entonces fui un elegante y respetado ejemplar de saco y
mocasines.
XII
Conmigo en cada reencarnación, fuimos peces, algas y piedras.
Otras veces, nos reconocimos entre las hierbas y flores.
Hicimos fila como bosque de Quebrachos.