Pensar, actuar y vivir con prudencia

Las personas prudentes toman decisiones inteligentes, conservan la calma aún en las situaciones más difíciles, jamás ofenden ni pierden la compostura. Valoran las consecuencias de sus acciones y se abstienen de ofender y dañar a otros.

La partida de Darío de la isla dorada por el sol

Rubén sin una pizca de egoísmo ni de envidia, dio ejemplo cristiano. Perdonaba al que lo hería. Amaba a su prójimo. Ignoraba a sus críticos y luego les daba palabras de admiración. Sin ser apegado al dinero dio y compartió lo poco que tenía entre sus compañeros. A nosotros nos dio lo más grandioso: su prosa y su poesía.

En la humildad está la sabiduría

Para Dios no es ni el más grande e importante el que se las echa y vive de pura apariencia. El que busca un puesto o trabajo público para su beneficio personal. El que para alcanzar lo codiciado utiliza la demagogia, la mentira, la corrupción y el engaño.

Entre el orgullo y la humildad

El fariseo es un orgulloso y autosuficiente: no necesita de Dios; él mismo se hace Dios. El publicano se ve pobre y necesitado y se acerca con humildad al único que le puede sacar de su miseria

Entre la soberbia y la humildad

El que busca estar por encima de los demás y hace de este mundo un gran negocio a través del robo, de la avaricia o de la usura, o el que busca en el dinero mal habido y felicidad y que se cuelga muchas condecoraciones sin merecerse alguna.

Respetar siempre

El manso no se impone jamás a los demás porque sabe que los otros son tan personas humanas como él y, por tanto, merecen ser tratados con la misma amabilidad y respeto que él.

Cultivemos la humildad

Hace varios años escribí un artículo sobre este tema y decía que Nicaragua necesita políticos humildes y honestos que deben dar ejemplo a sus hijos y al pueblo al que están obligados a servir con dedicación y dignidad.

Brenes: “Pido que no se me suban los humos”

Hoy hace un año el papa Francisco anunció durante el Ángelus la creación de varios cardenales. Y entre quienes eligió para asignarles el birrete cardenalicio se escuchó el nombre del arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes Solórzano.

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