Hace varios años escribí un artículo sobre este tema y decía que Nicaragua necesita políticos humildes y honestos que deben dar ejemplo a sus hijos y al pueblo al que están obligados a servir con dedicación y dignidad.
En esa oportunidad recibí mensajes de felicitación de un lado y del otro, podría decir de moros y cristianos que yo agradecí. Pero la verdad es que a varios años de distancia me siento frustrado porque lo que menos existe en la clase política de Nicaragua es honestidad, dignidad y mucho menos humildad en todas las esferas de poderes del Estado, desde los que están en la llanura hasta los que se encuentran en la cumbre de la estructura política y militar de este Gobierno.
Nuestro gran poeta Rubén Darío decía que ser sincero es ser potente, con lo cual estoy de acuerdo, pero me gustaría ampliar esta expresión de Darío diciendo que ser sincero y humilde es ser todavía más potente, tomando en cuenta que ambas cualidades son muy difíciles de reunir, pero nada es imposible si nos proponemos y tenemos la voluntad suficiente para lograrlo.
Podría también decir que la humildad es una virtud y hay quienes opinan que la humildad es una virtud como la sinceridad, que se nace con ella o se adquiere después de nacer, pero yo creo que se puede cultivar desde el hogar y buenos consejos de amigos y profesores sinceros y humildes y llegar a ser personas potentes como acotaba Darío, con dos grandes virtudes, la sinceridad y la humildad, que son virtudes observadas en aquel hombre de Galilea, sin frac y sin corbata como decía don Mario Moreno en su mejor película Su Excelencia , de túnica y en sandalias, transmitiendo sus sabias enseñanzas por todas partes de tierra santa y que nos dejó este mensaje a la humanidad: amaos los unos a los otros y ustedes entendieron armaos los unos contra los otros, les dijo don Mario en el papel que le tocó interpretar, como representante de un país latinoamericano frente a delegados de todos los países del mundo. Y es lo que ha venido ocurriendo entre los hombres desde que Jesucristo se fue de este mundo.
Yo creo que en la medida que cultivemos la virtud de la humildad y la acompañemos con la sinceridad que nos dice Darío, seremos mejores ciudadanos pero también debo añadir otros ingredientes igualmente importantes y estos son la honestidad, la tolerancia, la sensibilidad humana y el respeto a las ideas. Así seremos personas verdaderamente potentes pero la verdad es que nuestra naturaleza humana y especialmente la clase política se deja llevar por la mentira, el egoísmo y el yoquepierdismo colocándose en el otro extremo transformándose en personas prepotentes y autoritarias.
Algo curioso e interesante que quiero mencionar es que mi esposa me preguntó si una persona con mucho dinero, digamos un millonario, puede ser humilde. Después de pensarlo le dije que es posible y recordé el caso de Bill Gates, que aún con su fortuna en la escala de más de un trillón o sea un millón de millones de dólares es bien sencillo y se nota cuando lo entrevistan, nunca lo hemos escuchado vanagloriarse de lo que tiene y destina parte de su fortuna a obras de caridad en todo el mundo.
Así quisiera que los millonarios de Nicaragua y especialmente los nuevos millonarios, me refiero a los que supongo que hicieron sus fortunas honestamente, si los hay, tuvieran esa sensibilidad social de Bill Gates y apoyaran a los más pobres, para que salgan de una vez por todas de la pobreza en que viven para que se integren a las actividades económicas del país, qué diferente sería el destino de nuestros hermanos que luchan todos los días con menos de dos dólares diarios para sobrevivir, si esto ocurriese.
La sociedad de hoy más que nunca necesita cultivar estas virtudes para un mejor entendimiento entre nuestros semejantes; vale la pena hacer el esfuerzo para limar asperezas en la búsqueda de un mundo mejor donde podamos vivir en paz y con un mejor futuro para nuestros hijos y las nuevas generaciones.
Y no olvidemos como dijo Benito Juárez que el respeto al derecho ajeno es la paz.
El autor es ingeniero agrónomo/ambientalista
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