Una nueva ilusión nos nutre a vivir el nuevo año

No olvidemos que el flamante ciclo comienza con la deidad de unos brazos de madre y la paciencia de un padre que vierten su cariño en un pesebre, donde está el Verbo naciente; y, lo hacen, con espíritu completamente desprendido, animosos de ternura y templados de esperanzas.

Tiempo para la reflexión y los buenos deseos

Indudablemente, caminar juntos es un gesto típico de quienes buscan rehacerse en la hondura de la vida, más allá de este océano tormentoso; lo que requiere estar vigilante, laborando y meditando todas las cosas, para que acrecienten su brío sistémico, a menudo con un costo social, ambiental y económico significativo.

Recuperar los vínculos conciliadores

Nos vendrá bien un cambio de mentalidad, un nuevo pensar y ver, donde todos seamos uno, no sólo con palabras sino con obras, que es como se reaviva el vínculo de la enmienda, abandonando las sendas de la maldad.

Auld Lang Syne

Ahora, quedaría pendiente completar la música que brota de esos versos; con ella, no dudo que el Auld Land Syne del alma nicaragüense se inmortalizaría para sellarlo con abrazos de paz, esperanza y hermandad.

El sentido de pertenencia; en un entorno de diversidad

No es tiempo para la indiferencia. La consanguineidad mística nos enlaza con el mejor tono, al timbre de la bondad. Por otra parte, nos pertenece la vida; y, la savia misma, es pertenencia de esperanza. Que nadie nos la sustraiga, pues.

El respeto a los vínculos de pertenencia

Cada cual, consigo mismo, debe propiciar el cambio; sin obviar el nudo de participación, con rendición de cuentas y actitudes responsables. Unamos, pues, nuestras energías para tomar otra reorientación por las sendas de la paz y del verdadero progreso.

Amar es corregir

«Si alguno de ustedes se desvía de la verdad y otro le convierte, sepa que el que convierte a un pecador de su camino desviado, salvará su alma de la muerte y cubrirá multitud de pecados». (St. 5,20).

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