Violaciones y agresiones sexuales al por mayor en la Universidad de Cornell.
La violación a “Jane Doe” por siete estudiantes de una fraternidad de Cornell no es algo nuevo, porque esta Alma Mater tiene una historia horrorosa en este sentido: 129 casos o denuncias de violaciones y agresiones sexuales en medio siglo, más un número quizás mayor de muchachas que prefirieron guardar silencio. Además, en Cornell ha habido múltiples agresiones sexuales: intentos de violación; contactos sexuales no consentidos; intento de violación/agresión acoso sexual; y conducta sexual inapropiada. Robos y hasta asesinatos.
La cuantificación incluye actas de profesores de Arts and Sciences de 1990–1992, en la que una autoridad de Cornell informó de más de 34 casos de acoso sexual tratados durante el año anterior, es decir, 1989. En una intervención institucional sobre acoso sexual se afirma que la universidad tenía procedimientos confidenciales desde hacía más de una década.
También hay registros sobre estudiantes de pregrado y postgrado que experimentaron conducta sexual no deseada de personas con autoridad; mujeres que evitaron clases con profesores considerados acosadores; y quienes dijeron que el acoso afectó su rendimiento académico.
La de “Jane Doe” no es la primera violación grupal. En 1975 una estudiante negra fue violada colectivamente por tres estudiantes blancos. Este caso provocó una reunión de aproximadamente 450 personas; una fuerte discusión en el campus; la intervención del presidente de Cornell, Dale Corson; y el reconocimiento institucional de que también se habían producido otras violaciones.Denuncias documentadas desde 1970
Hubo modificaciones en el procedimiento médico para atender a víctimas, porque la estudiante violada llamó por teléfono a la clínica de la universidad para que le dieran atención médica, pero se negaron a hacerlo cuando ella no quiso dar su nombre.
Entre 1950 y 1979, la documentación disponible para el período 1950-1979 es deficiente, de acuerdo con una investigación realizada con inteligencia artificial. En años posteriores, las pesquisas mostraron muchos resultados. Luego, hay casos concretos con nombres y apellidos. En 1970 fueron denunciados cinco intentos de violación; en 1971 repetidos intentos de violación y robos.
En 1977 hubo una denuncia de acoso sexual de una mujer de Ithaca por un funcionario de Cornell. La trabajadora de la universidad desarrolló problemas físicos que, según el documento, fueron atribuidos al estrés de la situación y finalmente abandonó su empleo después de no conseguir el traslado que había solicitado. Es una expresión de abuso sexual relacionado con relaciones de poder dentro de la institución.
En 1979-1980: denuncia de violación en Collegetown en 1979. No se confirmó si hubo arrestos. Además, Robert Dozier fue acusado de violación y sodomía en una residencia universitaria. Fue condenado por un tribunal en 1980, pero después anularon la sentencia y no hubo nuevo juicio. Entre 1980 y 1983 Cornell registró cuatro violaciones denunciadas y 19 delitos sexuales, según el litigio Nieswand vs. Cornell University.
Pocos violadores han sido condenados
Documentos judiciales de Connecticut de 1981, que incorporaron registros de investigaciones de Cornell, vinculan a Michael Ross con tres hechos ocurridos en Cornell: el 6 de mayo, violación a K. G., el 12 de mayo, violación y asesinato de Dzung Ngoc Tu y el 14 de mayo, intento de violación a T. T. Más tarde, Ross confesó los delitos cometidos y fue condenado por cada uno de ellos. En 1982 se documentó un intento de violación cerca de Fuertes Observatory, donde la víctima consiguió escapar. Posteriormente se desarrolló el sistema de acompañamiento Blue Light Escort, en un contexto de preocupación por la seguridad de las mujeres en el campus. En 1987 ocurrió una fiesta de Phi Gamma Delta (FUJI), tras la que fueron procesados David W. Krumsiek y Patrick J. Flanagan. Entre 1989 y 1992 el estudiante de Cornell, Michael Janota, fue condenado por la violación de una muchacha de Ithaca College. La llevó desde un bar de Collegetown hasta su apartamento. La estudiante Erica K. Andersen denunció en 1992 haber sido violada en una casa de la fraternidad Zeta Psi que le arrendaba Cornell. Por su parte, en 2010 Allie Riggs manifestó que Jesse Reed Steberger la había violado. No hubo acusación penal, aunque posteriormente este reconoció públicamente que el encuentro se había vuelto no consensual.
Evaden justicia declarándose culpables de delitos menores
Cornell determinó en el 2013 responsabilidad de Vito Prasad por una agresión sexual contra una estudiante con discapacidades. El caso después llegó a los tribunales por el procedimiento disciplinario de la universidad. En marzo de 2016, el jugador de baloncesto de Cornell, Xavier Eaglin, fue arrestado y acusado de violación y otros delitos sexuales. En abril de 2017, las acusaciones fueron desestimadas y los registros del arresto fueron sellados.
En los mismos años que Eaglin, el estudiante Wolfgang Ballinger fue acusado de intento de violación y otros delitos sexuales relacionados con la fraternidad Psi Upsilon. Finalmente se declaró culpable de “toqueteo forzoso” y recibió seis años de libertad condicional. Se hizo tradición declaraciones de culpabilidad diferentes de la acusación.
En 2018 se produjo una agresión en Collegetown contra dos mujeres, acompañada de amenazas de violación. Fue arrestado Saano E. Murembya y acusado de intento de abuso sexual y otros delitos. Se declaró no culpable.
Se registraron en 2021 siete denuncias de violaciones en el campus y dos fuera de él, y en 2022, veinticinco violaciones en campus y cinco fuera del mismo. Cornell relacionó el incremento con el regreso a la presencialidad después de la pandemia, y la expansión residencial de North Campus.
En 2023 fueron 28 denuncias de violación en la universidad. También hubo señalamientos por: Acecho o persecución obsesiva, Violencia en el noviazgo o en parejas sentimentales, y Manoseo, tocamientos indebidos o abusos sexuales sin penetración.
Encuestas muestran cifras superiores a denuncias de violación y agresiones sexuales
Estudios y encuestas en Cornel han abordado repetidamente las violaciones y acoso sexual. Una investigación de Andrea Parrot en 1985 con 559 estudiantes mujeres, reveló que el 19 por ciento informó haber tenido relaciones sexuales contra su voluntad mediante coerción, amenazas, fuerza o violencia; y el 2 por ciento manifestó haber sido violada.
Cornell comenzó en 2015 una serie bienal de encuestas sobre agresión sexual y conductas indebidas relacionadas, que preguntan por experiencias de: contacto sexual no consentido; agresión sexual; acoso sexual basado en género; acecho, persecución obsesiva o acosamiento; violencia en relaciones de pareja; y violencia doméstica.
La encuesta del 2017 muestra que el 55 5 por ciento de los estudiantes experimentó algún tipo de acoso sexual o basado en género; y el 11 por ciento por ciento informó de contacto sexual no consentido relacionado con fuerza, amenaza o incapacitación. En el 2019 subieron las tasas de acoso sexual: el 68 2 por ciento de las mujeres; el 51 3 por ciento de los hombres informaron alguna experiencia de acoso sexual basado en género. Además, entre las experiencias más graves, aparecía implicada con frecuencia una casa de fraternidad del campus.
Los resultados bajaron durante la pandemia. La encuesta del 2022-2023 encontró que el 11 por ciento de los participantes había experimentado contacto sexual no consentido desde que ingresó a Cornell. La de 2025 muestra que el 35 por ciento de las mujeres de pregrado que respondieron la encuesta dijeron haber experimentado contacto sexual no consentido durante su trayectoria en Cornell. Además, 49 por ciento de los participantes informó alguna forma de acoso sexual o basado en género; y el 17 por ciento informó conductas de acecho y acosamiento.
Antecedentes sobre fraternidades desde 1873
También hay antecedentes sobre las fraternidades: en 1987 dos estudiantes denunciaron agresiones sexuales en una fiesta de la fraternidad Phi Gamma Delta (FUJI). Dos estudiantes de Cornell, David W. Krumsiek y Patrick J. Flanagan, fueron procesados, pero un gran jurado no los acusó. Sin embargo, después el Alma mater revocó la carta de la fraternidad.
Fraternidades de varias épocas aparecen involucradas no solo en delitos sexuales. El caso más antiguo data de 1873. Durante su iniciación en Kappa Alpha, el estudiante Mortimer M. Leggett fue llevado con otros aspirantes fuera del campus, vendado y abandonado para que encontrara el camino de regreso. En el trayecto cayó por un precipicio de unos 37 pies y murió. La historia es recogida por The Cornell Daily Sun a partir de los archivos históricos del New York Times.
En 1906 el capítulo de la fraternidad Chi Psi, Alpha Psi, establecido en Cornell en 1869, sufrió un incendio devastador el 6 de diciembre de 1906, muriendo cuatro miembros de esta organización estudiantil y tres bomberos voluntarios. “Los registros disponibles de 1970 a 1980 también recogen denuncias de violaciones y agresiones sexuales ocurridas en dormitorios, apartamentos, calles y residencias particulares, aunque en algunos casos no identifican a la fraternidad involucrada”.
En 1987 hubo dos denuncias sobre violaciones en una fiesta de Phi Gamma Delta (FIJI), que se relata adelante. Este caso puede ser uno de los primeros ejemplos de la transición de Cornell desde la gestión informal de estos asuntos hacia procedimientos disciplinarios institucionales.
Ritos de iniciación violentos, humillantes y algunos mortales
Un episodio importante relacionado con la fraternidad Kappa Alpha Psi está en los registros históricos de Cornell que la universidad proporcionó a la Fiscalía del condado de Tompkins sobre presuntas prácticas de “hazing”, es decir, ritos de iniciación violentos, humillantes, peligrosos o abusivos como requisito para ser aceptados en un grupo. Incluye agresiones físicas, consumo forzado de alcohol o sustancias, privación de sueño y vejaciones psicológicas. La policía de Ithaca investigó. La sanción universitaria fue extraordinariamente severa: el capítulo quedó excluido de Cornell durante varios años.
Un estudiante de primer año (novato) fue sacado vendado de su dormitorio y atado con cuerda y cinta adhesiva en 1997 por una fraternidad, según The Washington Post. El 25 de febrero de 2011 murió el estudiante George Desdunes después de participar en una actividad de iniciación de Sigma Alpha Epsilon (SAE).
A Desdunes lo sometieron a un secuestro simulado, le dieron una gran cantidad de alcohol y después lo dejaron inconsciente en su casa. Fueron acusados los exnovatos Max Haskin, Ben Mann y Edward Williams. Los absolvió la jueza Judith Rossiter.
Sin embargo, en un procedimiento separado, el capítulo de SAE fue condenado por delitos relacionados con Trato ilegal con un menor, en primer grado, Alteración del orden o molestia criminal, en segundo grado y Novatada grave. Se les impuso una multa total de doce mil dólares.
Prácticas de reclutamiento sucio en fraternidades
Poco después de la muerte de Desdunes apareció otro caso, y la fraternidad Tau Kappa Epsilon (TKE) perdió el reconocimiento de Cornell durante al menos tres años después de la hospitalización de un estudiante de primer año relacionada con alcohol.
Otra fraternidad, Tau Epsilon Phi (TEP fue borrada de Cornell después de que dos estudiantes novatos fueran hospitalizados tras hacerlos consumir alcohol. También los dejaron en ropa interior y luego completamente desnudos.
En los años 2013 y 2019 la fraternidad Phi Kappa Psi incurrió en delitos. Primero, porque prolongó un proceso de iniciación después de la fecha límite; y después, por prácticas de dirty rush (reclutamiento sucio),
El dirty rush ocurre cuando una fraternidad rompe deliberadamente las reglas para atraer y asegurar a los mejores novatos antes que sus competidores. Por ejemplo: Promesas o compromisos prematuros, Uso no permitido de alcohol o drogas (organizar fiestas clandestinas para impresionar a los aspirantes), Hablar mal de otras organizaciones, Difamar o difundir chismes sobre fraternidades, y Regalos o favores no autorizados.
Invitaron por chat a 50 estudiantes a violar a “Jane Doe”
En 2014 la fraternidad Chi Psi fue denunciada por vendar a estudiantes, darles empujones, gritarles, exigirles cumplir tareas e interrogarlos en ambientes intimidantes. En 2018-2019, Delta Chi fue investigada por la universidad, pero esta no encontró pruebas.
Finalmente, el caso que hoy se ha convertido en un escándalo mundial que involucra a la fraternidad, por la denuncia de violación grupal de “Jane Doe” en el 2024. La noche del 19 al 20 de octubre de 2024, Jane Doe, 20 años, entonces estudiante de Cornell, acudió a la casa de la fraternidad Chi Phi para encontrarse con Matthew Ingalls. Según su demanda, estaba muy intoxicada y posteriormente fue presionada a consumir ketamina, marihuana y alcohol. La denuncia sostiene que Ingalls y Jonathan Newell iniciaron los actos sexuales y que después otros hombres entraron en la habitación. (CBS News).
A la 1:42 a. m., según los documentos publicados por CBS y la demanda, Newell habría enviado un mensaje al grupo de “Snapchat” de los miembros activos de Chi Phi anunciando que había una mujer arriba disponible para sexo. CBS obtuvo imágenes de esa conversación; uno de los participantes preguntó si la “tienda” seguía abierta y recibió una respuesta afirmativa. Uno de los entrevistados dijo que había unos 50 miembros en ese hilo. (CBS News).
No se ha comprobado que uno de los acusados sea nieto de Lee Hong-koo
La demanda identifica a siete estudiantes: Matthew Ingalls, Jonathan Newell, Winston Lee (Lee Jun Hyung), Gillio Lopes, Diego Sarabia, Scott Norris y Scott Kretzschmar. (The Cornell Daily Sun) Medios de comunicación surcoreanos han mencionado que uno de los presuntos violadores es nieto de Lee Hong-koo, quien fue primer ministro de Corea del Sur entre 1994 y 1995.
“Muchos de estos casos han sido examinados bajo el Título IX, la legislación federal estadounidense de 1972 que prohíbe la discriminación por razón de sexo en programas educativos que reciben asistencia federal”.
Se consultaron 15 fuentes documentales y periodísticas. Las más importantes son: Demanda civil de Jane Doe v. Cornell University et al. — New York Supreme Court, 14 de septiembre de 2026; Documentos de la investigación de Cornell / investigación de Title IX; Documentación de la Policía de Cornell y del fiscal del condado de Tompkins; Cornell University; Associated Press (AP); The Washington Post, especialmente su revisión de los documentos desclasificados y la investigación sobre Sally Yates; y CBS News.
El autor es periodista residente en Nicaragua ([email protected])