Querida Nicaragua: No soy analista político, pero el sentido común, que es el menos común de los sentidos, me indica casi siempre el camino adecuado.
Fabio Gadea
Somos como somos…
Querida Nicaragua: Estamos como estamos porque somos como somos. Esta lapidaria afirmación, creo que de un filósofo nica, encuentra toda justificación en algunas actitudes de cierta parte de nuestro pueblo. Algunos botones de muestra.
El poder como negocio
Querida Nicaragua: En algunos países de América históricamente nos ha caído una plaga de pésimos gobernantes. Gentes en busca de fortunas sin haber trabajado nunca. Algunos de ellos dicen haber obtenido títulos académicos en famosas universidades, pero, para gobernar un país y tratar de que el pueblo tenga trabajo, tranquilidad y paz, no se requieren necesariamente títulos universitarios. Sentido común y sentimientos patriotas no son asignaturas en ninguna universidad.
El papa Francisco
Querida Nicaragua: La Iglesia católica siempre nos está dando grandes sorpresas. Esta vez, ante el asombro de todo el mundo católico, el nuevo papa no se hizo llamar ni Gregorio, ni Benedicto, ni Juan, ni Pablo, ni Sixto.
Sordos, mudos y ciegos
Querida Nicaragua: No sé quién sea el señor italiano Matteo Cardella Costa, a quien intempestivamente sacaron de su casa, sin darle tiempo siquiera a que llevara una segunda muda de ropa, lo condujeron —los soldados— a la Dirección General de Migración y Extranjería para luego montarlo en un vehículo, sin darle ninguna explicación, sin ninguna orden de captura, ni orden judicial alguna y llevándolo hasta la frontera de Peñas Blancas y dejándolo al otro lado, en Costa Rica, sin dinero y sin documento alguno con el cual identificarse, según la información ampliamente publicada en el Diario LA PRENSA en varias ocasiones.
El hombre del palito
Querida Nicaragua: Hace algún tiempo se publicó en LA PRENSA una crónica sobre don Vicente Cuadra, gobernante de los treinta años conservadores en 1871. En la crónica escrita por Jorge Eduardo Arellano se retrata el carácter austero del presidente Vicente Cuadra, un verdadero patricio del siglo XIX, escrupulosamente honrado, quien al terminar su período entregó el poder a su sucesor don Pedro Joaquín Chamorro Alfaro, dejando tan solo buenas acciones y ejemplares manejos públicos a pesar de la pobreza y de la permanente insolvencia de aquellos gobiernos.
¿Sirve de algo la unidad?
Querida Nicaragua: Desde que estaba exiliado en Costa Rica y observaba que había desunión entre los hombres que luchábamos contra el comunismo he sido promotor de la unidad. Ansiaba que los que luchaban en el norte se unieran con los del sur. Fue imposible lograr la unidad.
Desgracia y esperanza
Querida Nicaragua: Hay en nuestro país una serie de situaciones que solamente pueden calificarse como desgracias. Son hechos que todos conocemos y que, lamentablemente, se están volviendo rutinarios.
Los pobres no son los culpables
En el artículo “La pobreza es ciega” (01/05/12), don Fabio Gadea Mantilla afirma que: A los pobres no les interesan la institucionalidad, el Estado de derecho, la seguridad ciudadana y jurídica, la Constitución de la República. La palabra democracia no tiene ningún sentido para ellos. No les interesan las noticias. La pobreza vuelve ciega a la gente. El pobre no ve que el caudillo es dictador Para el pobre el dictador será el “mejor presidente que ha tenido el país” si le regala algo.
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