Algo debe andar mal cuando se promulga una ley bajo el rimbombante nombre de “Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres” y los femicidios, lejos de bajar, parecen dispararse más bien. Y digo “parecen” porque ya nos enredaron todas las estadísticas.
Fabián Medina
En Letra Pequeña
Reconozcámoslo: el PLC parece ser quien más claro tiene hacia dónde va. A una repartidera de cargos y nunca a elecciones. Al menos esa honestidad se le puede reconocer. Así que mejor solos. Le tocaría más en la repartidera si logra excluir al PLI basado en un cálculo simple: dignidad, ética y participar en elecciones con este mismo árbitro electoral no pueden ir juntos. Y ese parece ser el dilema existencial del PLI. O se va a elecciones, se llenan de lodo y consiguen algunos cargos o no van a las elecciones y se quedan con su dignidad en la calle. El PLC ya decidió.
En Letra Pequeña
Como si ya fuera poco los pactos que se negocian en secreto como ladrones en callejón oscuro repartiéndose el botín; como si fuera poco la ley de silencio, que como una omertá siciliana pesa sobre todos los funcionarios del Estado; y por si fueran poco los detenidos a la medianoche con capucha y sin ley, los crímenes impunes de los que ninguna autoridad quiere hablar; como si ya fuera poco todo esto Ahora los diputados quieren votar en secreto. Apuñalar por la espalda. Sin que se sepa quién es el malhechor. Votar y cobrar. Ya que llegamos hasta ahí, para qué andarnos con remilgos y al tiempo que se apruebe la votación secreta de los diputados en el reglamento de la Asamblea Nacional, convendría también establecer el derecho de llegar con antifaz o capucha. Para ir completos, digo.
En Letra Pequeña
La Concha Acústica no era una belleza que digamos, pero prestaba buenos servicios. Formaba parte ya de la fisonomía que a duras penas va cogiendo Managua. Pero la Cocha tenía un pecado original: recordaba a Herty Lewites. Y por eso la mandaron a destruir. Como resulta feo decir que la destruían por celos, se dijo que era un peligro, que estaba deteriorada y que en cualquier momento se caía en pedazos. La misma Concha los desmintió. Grúas, mazos y obreros parecían impotentes ante la mole, que solo fue cediendo pellizco a pellizco, durante varios días y sus noches, mientras desde su tumba Herty Lewites se carcajeaba.
En Letra Pequeña
¿Hay corrupción en este Gobierno? Y si la hay, ¿cómo se castiga? Parecen preguntas tontas, pero resultan pertinentes en esta Nicaragua donde hay dos países: uno virtual y otro real. En la Nicaragua virtual, de puro papel, no hay corruptos en las cárceles, lo que indicaría que, o no hay corrupción o, si la hay, no se está castigando. En la real es otro asunto. Los corruptos florecen como hongos desde la Presidencia hasta las porterías, y hay un sistema que alegremente ha clasificado a los corruptos en tres categorías: a los que se les premia por serlo, a los que se les deja ser, y a los que se les castiga porque comenten precisamente el único tipo de corrupción que no se tolera en este régimen.
En Letra Pequeña
A un año de ocurrido, el ataque a #OcupaINSS constituye uno de los episodios más vergonzosos que ha protagonizado este gobierno. No tanto por las consecuencias que tuvo —afortunadamente no hubo muertes que lamentar—, pero si porque puso en evidencia la falta de escrúpulos del régimen, pues se trató de una acción organizada desde las más altas de esferas del Estado que se ejecutó con frialdad y la complicidad de diferentes instituciones contra un grupo, más bien pequeño, de jóvenes pacíficos, indefensos, alegres y solidarios.
En Letra Pequeña
Al juramentarse como nuevo magistrado de Apelaciones, el otrora defensor de los derechos humanos, Roberto Petray, enfrenta su propio dilema: o dice que llegó por méritos propios, como profesional, con lo cual tendría que reconocer que en este gobierno se llega a los altos cargos, aunque sea a veces, por méritos profesionales y no por cálculo político, lo cual desdeciría lo que él ha sostenido por muchos años en sus duras al gobierno de Ortega, o reconoce que su nombramiento es producto de un proceso de seducción que Ortega ha iniciado contra los obispos de la Iglesia católica, particularmente hacia monseñor Abelardo Mata, quien se ha comportado como el padrino de Petray.
En Letra Pequeña
Tanto los obispos, como el Centro Carter, parecen haberse dado cuenta, por fin, que Daniel Ortega no es hombre de darse por aludido con indirectas. Llevamos años oyendo a organismos y personalidades expresar sus críticas al gobierno de Ortega en ese lenguaje ambiguo que la diplomacia impone, que, sin embargo, por acá es recibido con cantinfladas, un “no me doy cuenta de nada” o, a veces, en el mayor de los descaros, trastocándoles el significado por el que a ellos más les conviene.
En Letra Pequeña
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
En Letra Pequeña
No sé usted, pero yo sí veo con envidia las elecciones de nuestros vecinos. Honduras, El Salvador, Costa Rica y, hace unos días, Panamá. Tal vez no sean perfectas, podrá haber quejas, triquiñuelas en una cuenta o en otra, pero tienen algo que las diferencia diametralmente de las nicaragüenses: en cada una de ellas gana quien consiguió más votos de los ciudadanos, de tal forma que los gobiernos pueden cambiar de manos si así lo deciden los votantes. Qué cosa más rara ¿verdad?