Más que un hombre, Pedro Joaquín era una idea. Una idea de libertad que ejercía desde el periodismo y que 41 años después de su muerte es aún perseguible para la dictadura
En Letra Pequeña
Ni la luna es de queso ni fue golpe de Estado
Y si hoy les dijera que la “luna es de queso”, los mismos que ayer repitieron “cayó un meteorito”, «son terroristas» o “fue un golpe de Estado” también dirán: “La luna es de queso…”
Ante la irracionalidad, nadie está a salvo
Un día, cuando ya no queden los otros, la máquina trituradora también irá por los traidores. No importará que no lo sean, así como no importó que no fueran terroristas ni golpistas los hasta ahora condenados como delincuentes.
La lección que nos da Carlos Fernando
Plantado frente al poder, Carlos Fernando Chamorro demuestra, como periodista y ciudadano, que no podemos dar por perdidos nuestros derechos solo porque un régimen ha decidido secuestrarlos
Troglodita en la solución a la crisis
Desde que la crisis comenzó, lo único que se la ha ocurrido a Daniel Ortega es “poner peor la cosa a ver si se soluciona”. A garrotazos. A balazos.
Los presos políticos que no ve Ortega
Uno se pregunta: ¿Cómo pueden los terroristas acusar a sus víctimas de terrorismo? Y se responde: con el mismo descaro con que Ortega dice que no hay presos políticos
Disparates, presos políticos y avanzar «para abajo»
Muchos hemos tenido al régimen de los Somoza como la medida de lo peor. Pero viene Ortega y lo supera con creces en muchos de sus más crueles indicadores
Del «todo o nada» a la unidad de los distintos
Es locura buscar unidad descalificando a todos aquellos que consideramos distintos, como sucede con tanta frecuencia en nuestra historia
No es la protesta, es la represión, estúpido
Que la gente proteste es normal. Incluso que se reprima el desorden que provoca la protesta es normal. Que la protesta se repriman a balazos es lo anormal. Que se mate a quien protesta es criminal
Un libro sobre Daniel Ortega
Este no es un libro ni a favor ni en contra de Daniel Ortega. El propósito es quitarle los velos a un personaje oscuro, y dejarlo ahí expuesto al escrutinio público, con sus luces y sombras