Y no quedó piedra sobre piedra

El 10 de enero estará Ortega, con su mazo en la mano, parado sobre un montón de ruinas humeantes. Basta recordar la Nicaragua que teníamos en 2007, con todas sus taras, para saber cuánto hemos perdido todos, incluso ellos

El que las debe, las teme

Los nicaragüenses no podemos ni debemos seguir siendo gobernados por una pandilla de facinerosos, cuyo único interés es medrar a la sombra de la dictadura

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