Ser luz y ser sal

Ser luz y ser sal es construir un mundo solidario en el que pueda haber pan, vestido y vivienda para todos; en el que nadie le dé la espalda a su hermano…

Esperemos al Señor como se merece

Señor, cuando tu llegada es inminente danos un corazón que sepa esperarte como te mereces… Que tu llegada sepa despertar en mí toda la esperanza y la ilusión que significó tu nacimiento.

Aporías de la fe

El cristiano debe abrazar la tensión que genera la relación entre la política y la fe, haciéndola productiva; es decir, trascendiéndola para denunciar el mal en todos los sectores de la sociedad —no solamente en los que no nos gustan— y, al mismo tiempo, fortaleciendo la convivencia humana más allá de los límites de lo que aceptamos como “la realidad”.

Quien vive convive

Nos necesitamos los unos a los otros. Nacemos, crecemos y nos desarrollamos con los otros, por los otros y para los otros

Somos vida y convivencia

No es cuestión de ser esa clase de personas que mal viven corriendo, sin tranquilidad alguna; no tienen paz y, por lo tanto, tampoco dejan a los demás vivir en paz.

¡Viva la felicidad!

El cansancio y el corre corre del día casi siempre son los causantes de que no le exprese lo mucho que quiere a sus hijos y a su esposa, y aunque su familia entiende que debe trabajar para comer, muchas veces resienten esa falta de cariño, esa confianza que le transmite, la comunicación y esos momentos agradables que tanto gustan.

Amor de lejos

Los abrazos, los besos, las caricias y la convivencia quedan fuera de la ecuación cuando las circunstancias obligan a la pareja a estar separada.

¡Casados con mis suegros!

Se dice mucho de ellos. Son chismosos, “cuenteros”, mal educados y hasta indeseables, pero a pesar de la fama que tengan lo que sí es cierto es que no todos los suegros cumplen con estas cualidades. Eso depende de la personalidad de los padres de su pareja y de su propio criterio.

Aprendiendo a convivir

Muchos se congratulan que las cosas malas que nos deja un año viejo, afortunadamente, quedan sepultadas cuando llega el año nuevo. Nada tan fácil para que sea cierto. La verdad es que cuando menos lo pensamos ahí están haciéndonos cosquillas y advirtiéndonos que siguen vivas. Las cosas malas nunca terminan de borrarse, como los amores ingratos que de tan ingratos se vuelven indelebles.

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