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Amor de lejos

Los abrazos, los besos, las caricias y la convivencia quedan fuera de la ecuación cuando las circunstancias obligan a la pareja a estar separada.

Los abrazos, los besos, las caricias y la convivencia quedan fuera de la ecuación cuando las circunstancias obligan a la pareja a estar separada.

Sin embargo, el mayor impedimento para que una relación así funcione, no está en los kilómetros, sino en la mente y en el corazón.

“La distancia se convierte siempre en un importante obstáculo a saltar, en un reto a afrontar por ese tercero que se crea como resultado del vínculo entre dos personas”, señala la psicóloga y terapeuta familiar, Blanca Matalobos, miembro del Colegio de Psicólogos de Madrid.

SE NECESITA COMPROMISO

La situación no es sencilla y requiere que ambas partes estén comprometidas con la causa y aprendan a manejarse con flexibilidad, mientras se aseguran de que sus expectativas concuerden.

Eso sí, la especialista subraya que los dos sufrirán la pérdida por igual, aunque para el que se va podría ser más complicado, ya que estará lidiando también con la adaptación a un nuevo ambiente.

La comunicación y la confianza son elementales en cualquier relación pero, cuando hay distancia de por medio, ambas deben estar bien cimentadas, pues en ellas recae la unión entre los enamorados.

Esto será fundamental para no perder el respeto a la lealtad construida, al tiempo que se evita generar codependencias que interfieran con el crecimiento individual, como lo explica la psicóloga.

La gran ventaja de nuestra época es que la tecnología nos acerca a cualquier rincón del mundo, así que es más sencillo “llevar” una serenata a través de YouTube, dar los buenos días desde WhatsApp o hablar durante horas en una videollamada.

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