El tendero y su hijo el abogado

Mi padre murió en 1981, a una edad que ahora yo he sobrepasado, y lo he recordado cuando la fiel y servicial Corte Suprema de Justicia de Nicaragua me ha despojado de algo que sólo a él debo, mi título de abogado y notario.

Yo con olor a humo, mi gobernante con aroma a Paco Rabanne

Podemos quitarnos de una vez por todas el barbijo e inhalar una buena bocanada de realidad que nos permita reflexionar seriamente acerca del lugar que ocupamos en el campo social y la responsabilidad de asumir dónde sí y donde no debemos meter nuestras narices.

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