¡Qué discurso el de Ortega!

Ortega se presentó triunfalista tras limpiar las barricadas, en una plaza rala que trataron de disimular sus camarógrafos. Somoza hizo lo mismo, aunque con más gente, tras aplastar la rebelión de septiembre de 1978. Seis meses después caía.

¡Vivirás, Monimbó!

Los monimboseños son invencibles. Si caen, muy pronto se vuelve a levantar con más bríos y con mayor voluntad de lucha por la defensa de su dignidad y por la libertad

Atención al suscriptor