Siempre me he preguntado, por qué hay día de las madres y día de los padres y por qué no existe el día de los hijos. La única respuesta que puede venir a mi mente, aparte de una muy fría que es el negocio que esto representa, es porque nosotros “los padres” no dejamos de celebrar la existencia de nuestros niños. Todos los días de nuestra vida, cada momento, cada segundo, en cada uno de los corazones de quienes tenemos la dicha de ser padres, están nuestros muchachos, cada uno de ellos en un lugar especial, con una actitud diferente, sin importarnos sus características físicas, ni su carácter, cada hijo con su “genética única” son el más preciado regalo que de las manos de Dios hemos recibido.