Los tres nicaragüenses que fueron deportados desde Estados Unidos hasta República Centroafricana: a la derecha Kenis López y en el centro Luis Mendoza. Cortesía

Los tres nicaragüenses que fueron deportados desde Estados Unidos hasta República Centroafricana: a la derecha Kenis López y en el centro Luis Mendoza. Cortesía

«Supliqué que no me mandaran. No somos de este continente»: Kenis López, otro nica deportado a la República Centroafricana

Kenis López, uno de los tres nicaragüenses que fueron deportados por EE. UU. a la República Centroafricana, denuncia el maltrato que recibieron por oficiales de ICE, quienes lo obligaron a montarse en el avión

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A casi 12,000 kilómetros de distancia de Nicaragua, el migrante nicaragüense Kenis López González fue deportado desde Estados Unidos a la República Centroafricana después de haber pasado cerca de ocho meses bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). Estuvo en al menos cinco centros de detención, hasta que lo enviaron al continente africano.

López es uno de los tres nicaragüenses, incluido Luis Mendoza, a quienes EE. UU. deportó el pasado 28 de agosto a ese continente. Llegó a suelo estadounidense en 2022, trabajaba en la construcción hasta que en enero de este año fue detenido, cuando estaba saliendo de su casa rumbo a su trabajo.

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«Yo estaba en la camioneta cuando llegaron cinco o seis patrullas y me sacaron, me dijeron que tenía que ir a la oficina del ICE a hacer un chequeo de rutina y que me iba a soltar, pero no fue así, pasé siete meses y medio (detenido)», contó López a LA PRENSA desde Bangui, la capital del país africano.

En 2024, ya había sufrido una detención, en una cita con el ICE lo detuvieron y tuvo que pelear su caso de asilo político bajo custodia. El 13 de agosto de ese año recibió el Withholding of Removal (suspensión de la deportación) que le otorgó una jueza. Es una protección especial que impide que el gobierno estadounidense lo deporte a su país de origen.

«Me trasladaron con engañ

El 17 de agosto fue trasladado de Dallas a Alvarado, Texas. De ahí, el 28 de agosto fue sacado para montarlo en un avión con rumbo desconocido.

«A eso de las 5:00 a.m., nos sacaron porque nos iban a transferir a otra correccional, nos hicieron que nos cambiáramos de ropa y nos regresaron a las celdas casi a las 9:00 a.m. hasta que llegaron como 80 oficiales del ICE, policías de civil y tipo antimotines a sacarnos», relató.

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López detalla que a eso de las 10:00 a.m. fueron esposados de la cintura, pie y manos. «Nos montaron a un bus como a las 3:00 p.m. y nos llevaron al aeropuerto. Ahí miré que había mucha gente africana, y fue muy extraño», recordó.

En ese lugar fueron obligados a bajarse. «Yo les pregunté ‘¿para dónde vamos?’, lo único que respondieron ‘a África Central’, en ese momento yo le dije que nosotros no podíamos bajarnos ni irnos, supliqué que no me mandaran, porque no somos de ese continente, nos comenzaron a decir que quisiéramos o no teníamos que bajarnos e irnos por las buenas o las malas», dijo.

Ante dicha situación, el nicaragüense sostiene que los agentes del ICE se acercaron en grupos y les comenzaron a disparar con armas de presión y golpearlos. «Uno de los que andaba al mando dio la orden y nos comenzaron a disparar, primero le dieron a un cubano, después a otro nica y a mí, exactamente en el corazón», describió.

López cuenta que pasaron esposados de cintura, pie y mano durante todo el vuelo, el cual duró 14 horas. «Hasta que venimos aquí nos quitaron las esposas y cadenas», denunció.

«Aquí es un lugar muy peligros

El connacional sostiene que en la actualidad vive «una situación precaria». En Bangui la energía y el agua potable se va cada cuatro a cinco horas.

«Aquí es un lugar muy peligroso, hay mucha gente armada, hay toque de queda desde las 10:00 p.m. Nos han dicho que tengamos cuidado porque aquí hasta te pueden secuestrar, te matan y hasta el cuerpo venden», compartió. 

López sostiene que lo único que desea es que lo regresen a EE. UU. donde tiene a sus dos hijos. «Nosotros queremos que nos ayuden, porque aquí estamos indefensos. A mí me sacaron de EE. UU. obligado, yo no firmé nada, tengo un habeas corpus, me sacaron engañado de que nos iban a trasladar a otra correccional», sostuvo.

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El nicaragüense confesó que sintió temor de perder la vida al momento en que se rehusaba a montarse en el avión. «Le doy gracias a Dios que estamos vivos, porque pensé que eran armas de verdad, me hubieran matado. Yo no soy ningún criminal», refirió.

López carga con el duelo de su madre y padre, quienes fallecieron mientras él estaba en EE. UU. «Aquí estoy solo con la voluntad de Dios», señaló.

Hizo el llamado a congresistas, gobernadores y defensores de derechos humanos para que visibilicen el maltrato que viven a diario los migrantes. «Queremos que se haga justicia sobre todo esto que nos hicieron vivir, que nos ayuden a retornar a EE. UU., que investiguen cada proceso», concluyó.

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