Espíritu de hierro

A las 6:20 de la mañana, Beymar Ortiz, de 28 años, caminaba hacia la casa de su mamá cuando de repente escuchó: ¡Cuidado con el hoyo! En ese momento sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies y caía sin apenas entender lo que sucedía. Era un manjol abierto por la reciente lluvia. La mochila que cargaba llena de ropa amortiguó el golpe, sin embargo, no evitó que sufriera una grave lesión en la columna.