Niños que aprenden a comer, a leer, a jugar pero desconocen qué emociones sienten
Niños que aprenden a comer, a leer, a jugar pero desconocen qué emociones sienten
Los amigos son una de las mayores fuentes de felicidad a nuestro alcance y no hace falta que sean amigos de los que darían la vida por nosotros o nos prestarían mil dólares sin pestañear, sino solo personas con las que hablar, reírse, llorar o enfadarse».
Todos buscamos felicidad, pero ¿en qué consiste? Es el estado natural de una persona. Cuando somos bebés siempre estamos felices, y si algo nos aleja de ese estado, se lo hacemos saber al mundo con nuestro llanto.
Hay ambientes laborales donde se respira tensión. Donde todos tienen “cara de palo” y actitudes chocantes. En cambio, existen otros ambientes que connotan paz y todo fluye con energía, y dinamismo.
Desde luego que los abuelos son un valiosísimo recurso en estos tiempos en que tantas madres trabajan fuera de casa y la conciliación entre vida laboral y familiar está lejos de estar resuelta.
Es probable que a ningún niño le guste ordenar sus juguetes. Esta tarea, además de implicar la finalización del tiempo de juego, resulta tediosa y aburrida para los más pequeños.
Hoy hablaré de un problema que ha crecido mucho en los últimos años y es tan peligroso ya que usualmente pasa desapercibido hasta que en algunos casos es demasiado tarde.
Probablemente existan pocas terapias naturales tan sencillas, económicas y agradables como las de dar y recibir abrazos
PSICÓLOGACLÍNICA
Para evitar aferrarse al otro
A veces los culpables del deterioro de la pareja somos nosotros mismos, al agobiar y controlar al otro por miedo a perderlo, según el orientador Albert Espinola, que propone el ejercicio del anillo para hacernos conscientes del aferramiento en las relaciones y ofrece claves para mejorarlas.