Mala actuación, mal guion, pésima comedia, mientras las miradas limpias, nobles e intimidantes de los presos políticos, indistintamente de su género, han disminuido al mínimo la arrogancia de quienes vestidos de toga imparten injusticia.
Mala actuación, mal guion, pésima comedia, mientras las miradas limpias, nobles e intimidantes de los presos políticos, indistintamente de su género, han disminuido al mínimo la arrogancia de quienes vestidos de toga imparten injusticia.
Yeltsin aconsejó a los comandantes que dejaran el poder y al regresar a Moscú informó a Gorbachov que la situación de Nicaragua en manos de los sandinistas, era insostenible.
Nicaragua es el segundo país más pobre de las América. La mayoría de la gente quiere emigrar porque no soporta sus infames condiciones de existencia.
El papa argentino ha sido claro en la defensa de los derechos humanos y los valores de la democracia. Rechaza la imposición del “pensamiento único” que, según ha dicho expresamente, “siempre ha causado “desgracias a la humanidad”.
Los militantes y activistas de las organizaciones políticas y sociales sobrevivientes a la represión, aún en la cárcel y en el exilio mantienen firmes sus convicciones y su voluntad de seguir luchando por la democracia.
Nos conforta la solidaridad. Nos fortalece la convicción de que el robo de la propiedad material y del patrimonio cultural de LA PRENSA no puede impedir que este periódico se siga escribiendo y difundiendo.
Se conoce muy bien que el diálogo, la reconciliación, la paz y el amor son las herramientas espirituales y pastorales con las que opera la Iglesia católica.
La confiscación de LA PRENSA es una atrocidad jurídica igual a las acusaciones contra los más de 190 presos políticos, personas honorables e inocentes, incluyendo al gerente general de LA PRENSA, Juan Lorenzo Holmann Chamorro, y a los miembros de su Junta Directiva, Cristiana y Pedro Joaquín Chamorro Barrios.
Los casos de China, Rusia, Corea del Norte y Nicaragua, para solo mencionar algunos, son claros y odiosos ejemplos de que la persecución religiosa se sigue practicando impunemente.
En la actualidad, la gran tribulación de la Iglesia católica de Nicaragua es igual o peor que la que padeció en los años ochenta del siglo pasado.