Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Al negarse a dar la cara en la cumbre, Ortega dejó la percepción de que, por cobardía, evitó encontrarse frente a frente con la mandataria del país vecino que le acusa de haber metido tropas nicaragüenses en un supuesto territorio costarricense.
La crisis que en forma casi permanente ha vivido Nicaragua obedece a los abusos de poder, al debilitamiento de las instituciones y a la cultura jurídica y política a partir de la cual se percibe el desarrollo de los acontecimientos.
Estuve ausente de esta columna, por motivos de viaje, durante cuatro semanas. En ese período hasta estuve contemplando la idea de dejar de escribirla pero al final decidí que no porque al fin y al cabo hay que aprovechar estos espacios para al menos tener la oportunidad de generar debate o reflexión entre las personas que tienen la amabilidad de leerlo a uno. Así que aquí sigo.
Me pide un amigo lector, con el ruego de no mencionar su nombre, que escriba sobre Orco, lo que hago con mucho gusto citando al respecto a eminentes escritores sobre mitología griega y romana.
“Para que el Consejo Supremo Electoral pueda acceder a esos recursos tiene que justificar hasta el último centavo de lo que significaría el pago de esa deuda”.
A estas alturas en Nicaragua no necesitamos referirnos al síndrome de Estocolmo, como comúnmente se suele citar para ejemplificar un caso concreto que se parece a ese hecho en Europa.
Querida Nicaragua: Ahora que transito los difíciles caminos de esta especie de fangal llamado política, he reflexionado más sobre los grandes problemas que impiden a nuestra nación salir de su postración material y moral.
Un barrio muy pobre de Managua, al que llaman Hugo Chávez, estaría a punto de perder su nombre si estuviera en Caracas, debido a la nueva ley dictada por el Presidente de Venezuela, que prohíbe usar su nombre y su imagen en infraestructuras y por organizaciones sociales y comunitarias.
Retomemos los hechos. El presidente Evo Morales aprovechó la novena reunión de Ministros de Defensa de América, de la que era anfitrión, para atacar violentamente a Estados Unidos. Esto sucedió el 22 de noviembre en Santa Cruz, Bolivia.
No es literatura, no es el simple título de una columna de opinión, es una exigencia moral urgente: ¡Paren de matar a los haitianos!