Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Querida Nicaragua: No puedo dejar de recordar los alegres agostos de antaño, sobre todo los desfiles hípicos de aquellos tiempos cuando los jinetes salían de la Industria, una especie de trillo de la familia Cabrera, que quedaba en la calle del Triunfo, antes de llegar al arbolito. Ahí se reunían los caballistas de entonces para iniciar el desfile hípico del primero de agosto.
La autopista principal viene del kilómetro 0 de la Casa Presidencial, pasa por la Asamblea Nacional y otras dependencias gubernamentales que están en el corazón de la vieja Managua, y se desplaza por las dos grandes arterias, la carretera sur, y hacia Masaya.
Nicaragua atraviesa un momento difícil en el que las tensiones y pasiones propias del clima electoral que vive, exacerban la actitud intolerante y confrontativa.
Es cierto que esta semana se ha escrito muchísimo sobre el incidente en el que me vi envuelto el lunes primero de agosto a causa de mi altercado con los escoltas del magistrado de facto del Consejo Supremo Electoral, Roberto Rivas.
Como sabemos, la historia está plagada de mujeres poderosas y malvadas que además han practicado la hechicería, para desgracia de los pueblos que cayeron bajo su dominio. Y en la mitología también se encuentran esos personajes.
El caso de Eduardo Enríquez sirvió, al menos, para poner en evidencia esa plaga en la que se han convertido las escoltas de “personajes”. El asunto es los recursos que consumen en tantos carros y el montón de policías, cuidando a gente que posiblemente el mayor peligro que corra es recibir algún tomatazo por sus malas acciones. Pero no solo eso. Además de esos recursos que merecen mejor destino, también andan por ahí amargándole la vida a los transeúntes, circulando por las calles como que si solo ellos tienen derecho a andar por esas vías.
El abuso de los agentes de la Policía orteguista quedó demostrado una vez más en el caso del jefe de Redacción del Diario LA PRENSA, Eduardo Enríquez, a quien detuvieron después de dispararle al vehículo en que este se transportaba.
Querida Nicaragua: Muchas personas han recibido con entusiasmo las intenciones que tengo para tratar de cambiar lo que deba cambiarse en un nuevo gobierno. Me escriben alentándome ya que pretendo mejoramientos esenciales en educación, salud, seguro social, caminos, etc., etc.
En todo país civilizado y regido por un gobierno legalmente constituido, para que haya orden y justicia es necesario e ineludible para la convivencia y el desarrollo de los pueblos el pleno respeto a las leyes, por gobernantes y gobernados. En el sistema democrático las leyes son condensadas en la Constitución, y sin el consenso nacional por ningún motivo deben alterarse.
Nicholas Carr estudió Literatura en Dartmouth College y en la Universidad de Harvard y todo indica que fue en su juventud un voraz lector de buenos libros. Luego, como le ocurrió a toda su generación, descubrió el ordenador, el Internet, los prodigios de la gran revolución informática de nuestro tiempo, y no solo dedicó buena parte de su vida a valerse de todos los servicios online y a navegar mañana y tarde por la red; además, se hizo un profesional y un experto en las nuevas tecnologías de la comunicación sobre las que ha escrito extensamente en prestigiosas publicaciones de Estados Unidos e Inglaterra.