El abuso de los agentes de la Policía orteguista quedó demostrado una vez más en el caso del jefe de Redacción del Diario LA PRENSA, Eduardo Enríquez, a quien detuvieron después de dispararle al vehículo en que este se transportaba.
La noche del pasado lunes, los agentes iban haciendo alarde de su acostumbrada prepotencia y abuso de autoridad en las calles de Managua, mientras protegían a un funcionario de facto como es Roberto Rivas Reyes, expresidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), o lo que es lo mismo, magistrado aferrado a un cargo público para el cual no ha sido nombrado por los diputados de la Asamblea Nacional.
Para quienes aún dudan de que la Policía dejó de ser Nacional para convertirse nuevamente —como lo fue en el régimen militar de los ochenta—, en gendarme “propiedad” del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), fíjense en este caso en el que la autoridad orteguista rápidamente actuó con deliberada intención de dispararle a Enríquez, muy a pesar de que minutos antes los agentes orteguistas intercambiaron palabras con él.
Enríquez explicó que circulaba frente a Metrocentro cuando de pronto apareció un vehículo “del cual me sacaron una mano que les hiciera el espacio y se me metió al carril, igual se metió otro vehículo, que era un Lexus blanco, ellos siguieron”.
“Me pareció que era una falta de respeto porque no había sirenas para que te corten el paso, yo les pité fuerte, entramos a la rotonda y seguimos, yo seguí sobre mi vía, ellos siguieron sobre la de ellos, en los semáforos del Hilton, donde estuvimos, ellos estaban atrás, se bajó uno de ellos y me dijo cuatro… que había obstruido la señal de la Policía y que eso era ilegal”, relató Enríquez.
La reacción de Enríquez fue contestarles que “no sabía ni siquiera a quién andaban escoltando y que se habían metido así a la brava, que eso no era correcto, que ni siquiera sabía quién era la persona, ni si se merecía que tuviera o no escolta”.
Una vez que el semáforo cambió a la luz verde, Enríquez arrancó, igual que lo hicieron los uniformados. Más adelante, los agentes del gobernante FSLN le dispararon a su camioneta para neutralizarlo y luego lo llevaron al Distrito Cinco de la Policía de Managua.
Después el jefe de la Policía de Managua, comisionado mayor Róger Ramírez Guzmán, cae en la desfachatez de responsabilizar a Enríquez de haber puesto en peligro la vida de los uniformados que integraban la caravana del magistrado de facto Rivas, al no detener la marcha del vehículo que conducía.
Y para agregar otra “perla”, Rivas llamó a don Jaime Chamorro, director de LA PRENSA, diciéndole que no quería escándalo, pero que fue Enríquez quien se había avalanzado a la caravana y que andaba ebrio. Tras conocer en detalle el incidente, don Jaime llamó a Rivas para reclamarle por mentir sobre los hechos.
Además de abusivo, Rivas es mentiroso. No obstante, sus abusos son protegidos por su socio político, el presidente Daniel Ortega.
Y este abuso sobre las calles de Managua también lo hace la propia jefa de la Policía orteguista, Aminta Granera, el presidente Ortega y todo funcionario que se siente con licencia para hacer y deshacer al amparo de un gobierno corrupto como el actual. Dios nos ampare de esta desgracia. Hay que cuidarse de la balas de este régimen.
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