Querida Nicaragua: Muchas personas han recibido con entusiasmo las intenciones que tengo para tratar de cambiar lo que deba cambiarse en un nuevo gobierno. Me escriben alentándome ya que pretendo mejoramientos esenciales en educación, salud, seguro social, caminos, etc., etc.
Otras personas han dicho que estoy loco, que soy ignorante, que cómo pienso componer los poderes del Estado cuando eso solo lo puede hacer una mayoría de diputados en el congreso nacional. Por supuesto que tengo plena conciencia de lo difícil que puede ser un cambio en los poderes del Estado. Pero hay que intentarlo y lograrlo. A ningún diputado le gustará perder las prebendas que tiene y tampoco que se supriman 30 curules.
Veamos lo que está pasando en el poder judicial con el caso de Fátima Hernández y su violador Farinton Reyes. Unas cervezas le produjeron “arrebato sexual” y esto es un atenuante para bajarle la pena. Y veamos lo que está pasando con el condominio Pelican Eyes Piedras y Olas donde están siendo estafados más de una veintena de norteamericanos que vinieron a invertir en esas lindas playas. A quién se le ocurrirá venir a invertir aquí después de conocer este caso. ¿Tendrá interés este gobierno en promover la inversión extranjera?
Recordamos también el célebre caso de Tola, donde un agente orteguista pretendía una coima de cuatro millones de dólares. Las irregularidades, leguleyadas, fallos injustos, robos, violaciones, coimas y malversaciones de las instituciones del Estado, no cabrían ni en veinte volúmenes de cinco mil páginas en letra pequeña. Por eso necesitamos urgentemente un cambio. Diputados que trabajen con amor y sepan escoger. No muchos diputados haciendo nada, sino menos diputados haciendo más por su país.
Miremos lo que pasa con Luciano “Chanito” García y con Leonel Teller. Ambos concejales de la Alcaldía denunciando las malversaciones de fondos que ahí se producen. Los acusan por injurias y calumnias. Y a “Chanito” lo condenan a pagar cuatrocientos mil córdobas de multa o ir a la cárcel. Ese es el fallo del poder judicial. Todo eso hay que cambiarlo porque los bienes del pueblo que malversa la Alcaldía son sagrados, son los impuestos que todos pagamos.
El poder judicial es el principal poder del Estado. Es donde se genera el Estado de derecho, el que le da seguridad jurídica a todos los ciudadanos. Si el inversionista no encuentra seguridad para su inversión, sencillamente no invierte, se va a otro país donde sí hay plena seguridad jurídica, Estado de derecho, respeto profundo por la propiedad privada. Y sin inversiones no hay empresas que generen trabajo para el pueblo, sobre todo pequeñas empresas, negocios intermedios que son generadores de cantidad de empleos para muchas personas.
Realmente nuestro país necesita un cambio profundo. Si este gobierno lo hubiera hecho don Daniel estaría disfrutando de un inmenso apoyo popular y seguramente preparándose para entregar el poder democráticamente a su sucesor, e irse a su casa a vivir tranquilamente, convertido en un prestigioso líder y listo para presentarse dentro de cinco años a una nueva elección. Pero lamentablemente no es así. El cambio no se ha hecho. Tendremos que hacerlo nosotros. Dios nos ayudará.
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