Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Es natural que prefiramos el agua clara a la turbia. Lo mismo que las personas transparentes a las opacas. Jesús las admiraba. A Natanael le propinó un hermoso piropo: “He aquí un verdadero israelita, en el que no hay ninguna doblez”. Esta simple realidad humana tiene una aplicación directa al caso del acuerdo de construcción del proyecto canalero.
Durante varios días se ha instalado como noticia dominante en todos los medios de comunicación del país, el tema del Canal Interoceánico por Nicaragua. Efectivamente, la información sobre el Canal y de manera particular la discusión y aprobación de la ley que establece las condiciones de la concesión a la empresa HK Nicaragua Canal Development, seguido de la firma del acuerdo marco con el representante de la empresa, no solo ha suscitado el interés, sino provocado la reacción crítica de un considerable sector de la ciudadanía nicaragüense.
Viendo el alboroto que ha causado la atropellada aprobación de una ley que otorga de golpe a un empresario chino alrededor de 10 concesiones para proyectos, entre los que se encuentra un canal húmedo con capacidad para albergar barcos de hasta 250 mil toneladas, se me ocurre que lo peor que le está pasando a Nicaragua no es que está viviendo bajo un régimen fascista que se quiere eternizar en el poder. Lo peor es que los líderes del régimen no tienen la mínima idea de hacia dónde quieren dirigir el país.
El Totemismo, primera forma de religión que conocemos, contiene como piezas indispensables de su sistema una serie de preceptos y prohibiciones que, naturalmente, no son sino otras tantas renuncias instintuales: la adoración del tótem, que incluye la prohibición de dañarlo o de matarlo, la exogamia, es decir la renuncia a la madre, y a las hermanas de la horda, apasionadamente deseadas, la igualdad de derechos establecida para todos los miembros de la horda fraterna, o sea el impulso a resolver violentamente la mutua rivalidad.
Hace mucho tiempo, cuando empezaron a reclamar, solo se les veía como “un grupo de viejitos locos que atrasaba el trafico”. “Ahí están los ancianos”, váyanse por otro lado. Nadie les paraba bola. Y la poca presencia que conseguían en los medios era porque ellos mismos se llegaban a plantar en las afueras de los edificios. En esta misma columna, advertí, ojo, no sintamos ajena esta lucha, porque estos señores están luchando más por nosotros que por ellos. Y la prueba de esto es que ya han muerto unos 1,500 ancianos desde hace casi seis años, cuando comenzaron a exigir la pensión reducida a la que tienen derecho. El Gobierno sabe que los que protestan —ya sea por su edad o por sus enfermedades— tienen los días contados, y ha apostado con crueldad a ganar tiempo, con engaños y limosnas, mientras ellos se van muriendo de uno en uno. A razón de cinco como promedio semanal, calcula la propia organización que los aglutina.
¿Alguna vez se han preguntado por qué un elefante no se escapa de un circo? Pues, resulta que agarran a un elefante bebé y lo amarran a una estaca con una cuerda o cadena que es a su vez enterrada. Siendo aún un elefantito, por más que tire de la cuerda o de la cadena al que está amarrado para poder soltarse y escapar, no puede porque no tiene suficiente fuerza. A medida que va creciendo, el elefante se va convenciendo de que no puede soltarse y se resigna a ser un elefante amarrado a esa estaca. Cuando ya el elefante está grande, con toda la fuerza que eso implica para poder arrancar la estaca y salir corriendo, no lo hace porque el elefante se ha autoconvencido y resignado que no puede escaparse del circo porque desde pequeño no pudo soltarse de esa estaca.
Querida Nicaragua: Asombrosa la rapidísima aprobación de la iniciativa de ley para la implementación del megaproyecto del Canal Interoceánico, enviado con carácter de urgencia a la Asamblea Nacional.
Todo pudo ser muy distinto. El comandante Ortega podría haber jugado con las cartas sobre la mesa y discutido abiertamente la posibilidad de contratar con alguna nación, consorcio o empresa, la construcción de un canal por Nicaragua. Tras el posible respaldo a la idea, pues un canal beneficiaría nuestra economía, el siguiente paso habría sido escoger cuidadosamente al agente más idóneo para ejecutar el proyecto.
Estuve una semana en París y el fantasma de Hannah Arendt me salió al encuentro por todas partes. En tres cines del Barrio Latino exhibían la película que Margarethe von Trotta le ha dedicado y me gustó mucho verla. No es una gran película pero sí un buen testimonio sobre la recia personalidad de la autora de Los orígenes del totalitarismo , su lucidez y su insobornable independencia intelectual y política.
Cipriano Abelardo Toval Ayesta, sanfelipeño, cura párroco de Sutiaba, quien en el lenguaje de Azarías H. Pallais, es un cura “que la gente del mundo llama bajo”, “clero altísimo, único, representante de aquel Divino Señor Jesús”, a este cura de pueblo, León le debe dos grandes obras. Primero: restauró y pintó el frontis de la iglesia del Calvario y recientemente ha resucitado totalmente Sutiaba, la iglesia que en mucho tiempo fuese la más grande de Nicaragua (prácticamente nuestra primera Catedral) hasta que se construyó la actual basílica, a mediados del siglo XVIII.