Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Lo del presidente colombiano Juan Manuel Santos podemos tomarlo como una bravuconada de matón de barrio o como la peligrosa señal de un escalamiento al conflicto, que sabemos cómo comenzó, pero que no sabemos cómo puede terminar. Yo más bien me inclino por lo primero. Patadas de ahogado. Es el matón acorralado por la ley, y que solo le queda fanfarronear: —¡A mí nadie me dice lo que tengo que hacer, jodido!—. Claro, siempre existe el riesgo de que en una de esas bravuconadas se le pueda ir un tiro y sin que haya sido su intención armar la de San Quintín.
Los temas fundamentales para la nación deben ser dilucidados públicamente. Este es un derecho primordial en toda democracia. Con esa convicción y para aportar al debate sobre el proyecto de construcción de un Canal Interoceánico, la Academia de Ciencias de Nicaragua ha presentando sus consideraciones en un Mensaje a la Nación. Al tiempo que anima los esfuerzos encaminados al desarrollo económico advierte que, al tratarse de proyectos de gran calibre, deberían instituirse todas las ordenanzas científicas y estudios de impacto ambiental, social y económico relevantes.
Querida Nicaragua: La empresa privada y el señor don Daniel se fundieron en un abrazo conmovedor. Al parecer están perfectamente unidos por la defensa de sus intereses.
Cosep y las cúpulas del empresariado nacional están contentos. Tienen buenas razones: Gobierno y sector privado están trabajando con mucha armonía; las leyes suelen aprobarse por consenso y los empresarios sienten que sus puntos de vista son respetados y tomados en cuenta.
Vine a Normandía con la intención de releer a Flaubert y visitar su pabellón de Croisset y los lugares que describió en Madame Bovary, pero en una librería del pintoresco y abigarrado puerto de Honfleur me encontré con un pequeño libro de Jorge Semprún, recién publicado en Francia, que me ha tenido toda la semana pensando en la irrupción del nazismo en el continente europeo, en la Segunda Guerra Mundial y sus secuelas, y en la conducta de ciertos intelectuales en aquellos años neurálgicos.
Como un niño que camina de la mano de un adulto sin saber ni preocuparse hacia dónde este lo lleva, así vamos los nicaragüenses, paso a paso, hacia el establecimiento del sistema soñado por el actual presidente inconstitucional Daniel Ortega, un hombre que con hechos y palabras ha dejado claro que no creyó, no cree y nunca va a creer en la democracia.
La semana pasada cedí el espacio de esta columna a una carta del doctor Vicente Maltez Montiel, muy interesante e ilustrativa (y al parecer también controversial), en la cual elogia las virtudes de las abejas y de la miel y me pide que escriba algo sobre el tema.
¿Es que acaso no lo vemos? Nicaragua se está convirtiendo aceleradamente en un país donde funciona una especie de apartheid. Tenemos categorías de ciudadanos diferenciadas por el Estado y las leyes. Así como en Sudáfrica habían derechos y obligaciones distintas para negros y blancos, aquí en Nicaragua cada vez es más notoria la diferencia de derechos y obligaciones entre orteguistas y no-orteguistas, gracias a un sistema instaurado por este Gobierno que ha decidido gobernar solo para los suyos. Y cuando digo “los suyos” ni siquiera me refiero a con quienes pueda tener identificación ideológica o política, porque eso en realidad no es lo importante, sino que considera suyos a quienes le demuestren lealtad perruna. Obediencia y cero críticas.
En el “popular” lenguaje policial o militar en su momento se solía decir que se lanzaría una “activa” para saber cuál sería la reacción del objetivo hacia donde la información o desinformación estaba dirigida. Lo que resultara, era analizado para luego tomar las verdaderas acciones.
Querida Nicaragua: El mundo tiene la tendencia a desbocarse cada día más en el relajamiento de las costumbres y en la promoción de los vicios.