Twitter: @Fabian_Med
Apartheid nica
¿Es que acaso no lo vemos? Nicaragua se está convirtiendo aceleradamente en un país donde funciona una especie de apartheid. Tenemos categorías de ciudadanos diferenciadas por el Estado y las leyes. Así como en Sudáfrica habían derechos y obligaciones distintas para negros y blancos, aquí en Nicaragua cada vez es más notoria la diferencia de derechos y obligaciones entre orteguistas y no-orteguistas, gracias a un sistema instaurado por este Gobierno que ha decidido gobernar solo para los suyos. Y cuando digo “los suyos” ni siquiera me refiero a con quienes pueda tener identificación ideológica o política, porque eso en realidad no es lo importante, sino que considera suyos a quienes le demuestren lealtad perruna. Obediencia y cero críticas.
Sí o sí
Podría poner mil ejemplos, pero quedémonos con uno solo. Ayer la jefa de la Policía, comisionada Aminta Granera aseguró que el dinero que reclaman unas monjitas en un caso de estafa que lleva la Fiscalía, se “les tiene que devolver, sí o sí”. Todos estamos de acuerdo con ella. Pero esa misma jefa policial es incapaz de decir que a los jóvenes del movimiento #OcupaINSS se les va a devolver “sí o sí” todo lo que le robaron, entre ello siete carros, el 22 de junio pasado. Ni siquiera puede mencionar el tema, y se escuda para ello en que el caso lo tiene la Fiscalía. ¿Por qué no puede castigar a los ladrones, o investigar o al menos decir algo parecido a lo que dijo de las monjitas? ¿Por qué si puede hablar del caso de las monjitas que tiene la Fiscalía pero no del caso #OcupaINSS “porque lo tiene la Fiscalía”? Ahhh… porque los delincuentes en el caso #OcupaINSS son orteguistas y las víctimas, jóvenes críticos. Son ciudadanos de diferentes categorías, como cuando un blanco violentaba a un negro en la Sudáfrica del Apartheid.
Conversiones
Pero hay una diferencia sustancial con el apartheid africano: en aquel, un negro no se podía volver banco para gozar de los derechos de ellos; en este sí. Un no-orteguista puede volverse orteguista al instante. Es muy fácil. Basta ponerse la camiseta rosado chicha. Y eso le traerá muchísimas ventajas. Tanto así que en Nicaragua se han vuelto comunes la súbitas conversiones de individuos, grupos y organizaciones. Entonces, cabe la pregunta, si es tan fácil ser ciudadano de primera categoría volviéndose orteguista, ¿por qué no todos hacemos eso y sanseacabó el problema? Porque habemos mucho que no aceptamos la sociedad uniforme, queremos poder reclamar por nuestros derechos y por los derechos de los otros y porque al cruzar esa línea se renuncia a algo que muchos tenemos como un preciado bien: la libertad.
El perro gordo
Déjenme contarles un cuento infantil, que me recordó recientemente el comandante Edén Pastora. Se llama El Lobo flaco y el perro gordo. Un lobo flaco y hambriento se encuentra con un perro gordo y bien comido. “¿Qué hacés para estar tan bien?”, le pregunta al perro. “Estarías igual que yo si prestaras a mi dueño los servicios que yo le presto”. “Bien, estoy dispuesto. Ahora sufro frío y hambre. Será mucho mejor estar bajo techo y tener comida”, dijo el lobo. “Pues vení conmigo”. Mientras caminaban, el lobo vio el cuello pelado del perro por causa de la cadena. “¿Por qué tenés así el cuello?”, preguntó. “Como les parezco demasiado inquieto, me amarran de día para que duerma cuando hay luz y vigile cuando llega la noche”, contestó el perro. “¿Pero si querés salir, ¿te lo permiten?” “No, eso no”, dijo el perro. “Pues entonces, goza tu de tus bienes, porque yo no quisiera estar tan satisfecho a condición de no ser libre”.
Respeto
Por eso siento mucho respeto por aquellos que conscientes de todo los inconvenientes que ello le provoca han decidido escoger el lado más difícil. Este donde si protestás te garrotean, te destruyen el carro o le ponen candados, donde si te roban no hay policía que te proteja y donde si vas a juicio sos culpable desde antes que comience el proceso. Es el lado de los lobos flacos.
Tabúes
Ayer volvimos a ver a los empresarios, sentados y alegres con Daniel Ortega. Lo cual está muy bien. Es bueno que los empresarios busquen consensos con el Gobierno para mejorar sus negocios y de paso, si se puede, mejorar la economía del país. Lo que no está bien es que la única forma de establecer esa colaboración sea ignorando, capitulando, sobre temas y principios esenciales para el funcionamiento del país. El derecho a elegir libremente, el respeto a la Constitución, el saneamiento del poder judicial, la partidarización de la Policía, la institucionalidad en general, son temas tabúes para aquellos que aceptan cruzar la línea y así convertirse en ciudadanos de la categoría que recibe favores. Los perros gordos, pues.
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